Erik Lorincz, el bartender que deslumbra al mundo visitó la ciudad de la furia

Fuente: Iprofesional ~ De la mano de Uptown y Nicky Harrison, dos de los mejores bares de la ciudad, deleitó a los porteños con un menú de cocktails exclusivo.

Su peinado hacia atrás con gomina, su traje que le calza perfecto y su imagen seria pero encantadora a la vez hacen que tranquilamente se lo pueda confundir con James Bond. Erik Lorincz es uno de los bartenders más famosos que, en pocos años, ha escalado hasta la cima del mundo de la cocktelería.

La Trabajó como jefe de barra del American Bar del hotel Savoy de Londres, lugar donde se crearon algunos de los tragos más famosos, y recientemente anunció su retiro para cumplir el sueño de todo bartender y abrir su propio bar en el centro de la capital inglesa. Invitado por Uptown y Nicky Harrison, llegó para deleitar con sus creaciones únicas e inigualables.

Su pasión por la cocktelería surgió poco después de terminar el colegio. “Quería hacer algo distinto, pero en ese momento era un gran riesgo ya que en Eslovaquia, donde nací, no había ningún bar”, me cuenta sentado en el piso superior de Uptown, donde se prepara para realizar un menú exclusivo de cocktails por la noche. Erik estudió hospitalidad, donde conoció lo básico, que fue suficiente para encender su pasión.

Cuando empezó la carrera, su profesor estaba haciendo consultoría para el primer cocktail bar de Bratislava, que le ofreció trabajar allí los fines de semana. “Estaba en el lugar indicado en el momento indicado”, señala. Mientras estudiaba la carrera, iba todos los fines de semana a perfeccionarse y cuando terminó sus estudios le ofrecieron un trabajo full time. “Mientras trabajaba allí pensaba en la buena decisión que había tomado, el mundo de la cocktelería es un ambiente sumamente energético, vibrante y siempre interesante. Nunca lo vi como un trabajo, siempre fue fascinante y satisfactorio”, agrega.

Después de haber adquirido todo el conocimiento posible, decidió viajar a Londres, una ciudad que describe como la capital de todo. Allí, el nivel era mucho más alto; trabajó en un club nocturno y luego en un restaurante japonés que despertó su curiosidad por la cultura y su atención al detalle. Fue así como llegó a conocerla en primera persona.

“La mayor parte de mi tiempo en Japón me lo pasaba sentado en los bares, observando a los bartenders, como mezclaban los tragos, como agarraban la cuchara y de ellos tomé la técnica que uso hasta hoy”, indica el profesional.

En cuanto a lo que distingue al bartending del resto de las profesiones, Lorincz destaca que los bartenders, además de producir un excelente producto, deben tener la habilidad de presentarse ante los consumidores. “La manera de usar los elementos es casi como ver un tango, una obra de arte que debe cautivar al espectador y eso es lo que nos diferencia, por ejemplo, de los cocineros que están detrás de escena”, aprecia.

Con respecto a la tendencia que hay en el mundo de la cockteleria, Erik señala que la clave está en utilizar técnicas muy avanzadas como la destilación, clarificación e infusión pero que, a la vez, el trago se vea limpio y sea agradable para los consumidores.

Ante la pregunta acerca de la escena local, me cuenta que considera que el nivel es muy bueno y ha progresado mucho en los últimos diez años. “Ocho años atrás era un problema hasta conseguir hielo de buena calidad. Tenía la receta perfecta y el hielo la arruinaba por completo. Los bares comenzaron a prestarle atención a ese y a otros detalles como la sofisticacion de la técnica y hoy en día el nivel de cocktelería que hay en Buenos Aires puede compararse con el resto del mundo”, manifiesta.

Lorincz entiende que hay muchos ingredientes de los que no disponemos en el país pero considera que estos límites nos hacen más creativos. “El bartender, al no disponer de una enorme variedad de ingredientes, debe ingeniárselas para utilizar lo que tiene y crear cosas novedosas con ellos. Un claro ejemplo es el mate, una bebida muy popular de la Argentina, que han sabido aprovechar para crear cocktails”

Frente a la imponente pared de botellas que iluminan Uptown, un bar que abrió en busca de traer Nueva York a la ciudad de la furia y lo logró de manera excepcional, se lo puede ver a Lorincz con un impecable traje blanco haciendo su magia y deleitando a todos aquellos que lo miran con admiración. Al día siguiente, hará lo mismo en Nicky Harrison, creado también por quienes idearon Uptown e inspirado en la época de la ley seca en Estados Unidos. Dos espacios que complementan a la perfección a un maestro como es Eric Lorincz.

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