Parrillas, por la disparada del precio de la carne y la falta de comensales pronostican cierres o reconversiones

Fuente: iProfesional ~ Transitan una de las etapas de mayor pérdida de rentabilidad por efecto de la inflación y las restricciones en el salón. Se prolonga el drama del 2020

La gastronomía porteña en general, y las parrillas en particular, transitan uno de sus períodos en décadas. Y las novedades, a partir de la intensificación de variables como la inflación y el incremento de las restricciones a la movilidad de los comensales, no dejan desfavorables. A la conocida pérdida de clientes por efecto de la pandemia se sumó, como variable en contra, una disparada fuerte del precio de la carne que –exponen referentes de la gastronomía– atenta directamente contra la supervivencia de los establecimientos basados en la comercialización de cortes como el asado.

Si bien los actores del sector cárnico nucleados señalan que el acumulado de subas del 2020 concluyó con un incremento del orden del 50 por ciento, fuentes del sector de los restaurantes aseguraron a iProfesional que sólo en el último año el precio de la carne trepó al menos 100 por ciento para los comercios.

Los inconvenientes, de cara a los próximos meses, son dos: en primer lugar, las parrillas no han podido trasladar a la carta semejante incremento –en los casos más potentes, los ajustes “a la calle” se acercan al 30 por ciento–, por lo que la pérdida de rentabilidad es la condición dominante en ese sector. En segundo, la carne sigue subiendo y nada indica que sus valores se plancharán en las semanas venideros.

Si bien desde organizaciones como la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA) auguran una baja del 15 por ciento durante enero, entre los gastronómicos prevalece la idea de que la materia prima seguirá el camino ascendente.

Consultado respecto del aumento permanente, Miguel Schiariti, titular de CICCRA, argumentó que el incremento en los precios “no es caprichoso”, sino que es consecuencia de una menor oferta de animales, los desequilibrios macroeconómicos y la suba en los costos.

El directivo afirmó que las subas son el resultado del aumento exponencial del precio de los granos que sirven de alimento para el animal, que pasaron, en el caso de la soja, “de 300 dólares hace un año a 440 la tonelada hoy”, lo que motivó que los productores decidan terminar los vacunos a pasto, ralentizando el proceso de engorde, por lo que “empezó a faltar hacienda terminada”.

A esto se habría sumado, siempre de acuerdo a Schiariti, un aumento en la demanda por parte del sector gastronómico tras la apertura de los locales, y una postergación de ventas de animales por parte de algunos productores por la finalización del año fiscal.

En la vereda de enfrente de la coyuntura, los gastronómicos afirman que la aceleración que exhiben los costos para las parrillas –con la carne a la cabeza– comprende un lapso de por lo menos 2 años. Y predicen una oleada de cierres o reconversiones a partir de lo insostenible de ofrecer propuestas basadas sobre todo en cortes vacunos.

“Para las parrillas el contexto actual se hizo más duro que cuando sólo estábamos en la cuarentena. Es un sector con una rentabilidad que empezó a afectarse fuerte a partir del 2015 y hoy está peor por el costo de la carne”, comentó a iProfesional Ariel Amoroso, presidente de la AHRCC, la asociación que integra a los restaurantes y bares de la Ciudad, entre otros rubros.

“A las dificultades originadas por el fin de los ATP, que permitían cubrir parte de los sueldos, el aforo de apenas el 30 por ciento, y la exención al pago de Ingresos Brutos que termina el mes próximo, se agrega la inflación que afecta la mercadería. Para los restaurantes en general el escenario es dramático, pero para las parrillas en particular la situación se hace insostenible”, añadió.

Cierres en el horizonte

A partir de este presente, Amoroso anticipó que lo que viene es una profundización de los cierres en ese rubro en particular. O, en su defecto, una reconversión hacia una oferta gastronómica que excluya las carnes. “Pizzería mata parrilla”, expuso otro referente consultado.

El titular de la AHRCC acercó un comentario en esa dirección. “No han trasladado ni la mitad del incremento en el costo de la carne. Están absorbiendo todo el impacto y por eso muchas no resisten y en el último año estuvieron entre las más afectadas por los cierres. El costo operativo, hoy por hoy, mata a la parrillita de barrio”, dijo.

“La pandemia además cambió la demanda, con una tendencia fuerte a comer menos carne y eso también impactó en el negocio. Hacia adelante, y por esta situación, vamos a ver menos parrillas como ocurrió en otras crisis. Algunas, las menos, se reconvertirán en lugares de venta de pastas, pizzas o empanadas, como se vio en otro momento. Y el resto, lamentablemente, irá cerrando”, concluyó.

Durante 2020, las parrillas fueron tristes protagonistas de buena parte de los cierres que sufrió el sector gastronómico tras la irrupción del Covid-19. Por citar algunos casos emblemáticos, en julio la histórica La Porteña cesó el funcionamiento de sus dos sucursales en Pilar y San Isidro.

También bajaron sus persianas, tanto en barrios de la Ciudad como en otras zonas del conurbano, La Bistecca, Ravello, Rincón de Amigos, Bestia, y bodegones que incluían carnes en sus cartas como El Trapiche y El Rey del Vino, por mencionar nombres.

Asimismo, parrillas tradicionales como Don Julio convirtieron sus instalaciones también en carnicería para sostener los empleos. La Cabrera, en tanto, modificó su servicio para enfocarlo en la entrega de menús a domicilio.

¿Por qué usar manteles de tela en un restaurante?

La mantelería de tela es un detalle muy importante de la decoración de su restaurante. Tiene el poder de establecer el ambiente del lugar (formal, informal), tiene el poder de establecer expectativas sobre la calidad y el precio del plato principal. Y tienen el poder de aumentar la comodidad de sus invitados al reducir el ruido de fondo, mejorar las condiciones sanitarias y controlar los derrames y salpicaduras de líquidos mejor que las mesas desnudas.

Los manteles de tela son más elegantes

Piense en algunas de las mejores comidas de su vida. Lo más probable es que muchas de ellas fueron servidos sobre un mantel de tela en un restaurante de gran prestigio. Claro, siempre está los increíbles tacos que comiste con un amigo en el puesto de la esquina, pero seamos sinceros, esas comidas son la excepción, no la regla.

La mantelería de tela reduce el ruido de fondo

Las mesas de los restaurante que usan manteles de tela absorben el ruido de fondo. Las mesas de superficie dura amplifican el ruido. Este es quizás el beneficio menos apreciado de la mantelería de tela.

Los manteles de tela son más higiénicos

A simple vista, las mesas de los restaurantes pueden verse limpias, pero no lo son. El hecho es que las mesas desnudas pueden ser un caldo de cultivo para bacterias dañinas y microscópicas.

Afortunadamente, hay una solución simple: la mantelería.

La mantelería reduce drásticamente la cantidad de bacterias a las que están sujetos los clientes, asegurando que las mesas sean más limpias. ¿Por qué? Porque cuando la cena actual abandona la mesa para la noche, toda la configuración (mantelería y todo) se cambia para la nueva cena. Es simple, conveniente y más higiénico.

La mantelería de tela absorbe los derrames de líquidos

Imaginate una copa de vino derramándose sobre una mesa desnuda. El derrame se extiende rápidamente, goteando desde el borde de la mesa hacia la silla y el piso. Sucede en un instante y puede arruinar la noche para uno o más de sus invitados.

Con la mantelería, las manchas simplemente se absorben en la tela, evitando que se extiendan más y minimizando la posibilidad de arruinar una camisa, pantalón o vestido. Los derrames son imprevistos inevitables, pero su efecto se puede minimizar con manteles.

Manteles de tela son la opción más respetuosa del medio ambiente

Los comensales usan de 3 a 5 servilletas de papel por comida, por persona. En contraste, los comensales usan solo 1 servilleta de tela por comida, por persona. Una servilleta de tela de alta calidad y calidad comercial se puede lavar un mínimo de 75 veces antes de reemplazarla. Entonces, según estimaciones conservadoras, 1 servilleta de tela de alta calidad y calidad comercial ahorra 225 servilletas de papel (3 servilletas de papel ahorradas por comida x 75 lavados por servilleta de tela). ¡Si solo tiene 144 servilletas de tela en su inventario, ahorrará 32,400 servilletas de papel (225 servilletas de papel guardadas por servilleta de tela x 144 servilletas de tela en el inventario) de ser arrojadas a la basura!

De hecho, la EPA (Agencia de Protección Ambiental en Estados Unidos) recomienda que los restaurantes estadounidenses utilicen “utensilios reutilizables, vajillas, servilletas y manteles individuales”. ¿Por qué la EPA hace esta recomendación? Porque saben que los productos de papel representan más del 25% de toda la basura enviada a los vertederos. ¿Y textiles? Menos que 1%.

La mantelería de tela cuesta menos de lo que piensas

La mantelería de tela cuesta menos de lo que cree si la compra ropa de buena calidad y calidad comercial que dura. Considere el ejemplo en la sección anterior sobre los beneficios ambientales positivos de las servilletas de tela. En ese ejemplo, se ahorran 225 servilletas de papel por servilleta de tela. Y se guardan 32,400 servilletas de papel si su inventario de servilletas de tela es de sólo 144 piezas. Las servilletas de papel pueden ser bastante baratas, ¡pero no son gratuitas y esos costos se suman! Y eso es solo en el lado del costo de la ecuación.

Considere los efectos positivos de la mantelería de tela en el lado de los ingresos de la ecuación. Los estudios demuestran que los comensales asocian mesas con telas de mejor calidad alimentaria. La implicación es que los comensales están dispuestos a pagar más dinero por lo que perciben como alimentos de mejor calidad. Este aumento potencial en los ingresos también debe tenerse en cuenta en la decisión.

Los manteles de tela son una inversión en la calidad y reputación de su restaurante

Los manteles de tela son algunos de los productos que más uso se da en un restaurante. La inversión será recompensada con muchos beneficios, incluidos los que detallados anteriormente.

En Vicente López, volvieron los foodtrucks al Paseo de la Costa

Fuente: Clarín ~ Funcionarán durante toda la temporada y están distribuidos en cuatro puntos, en las intersecciones de las calles Arenales, Lavalle, Urquiza y avenida Alfonsín, entre Roca y Melo.

Desde su reapertura en julio, el Paseo de la Costa de Vicente López se consolidó como el lugar más elegido por los vecinos para disfrutar de las salidas al aire libre. Por esta razón, y de cara al verano 2021, el Municipio de Vicente López amplió sus propuestas y autorizó la vuelta de los food trucks al predio: una modalidad gastronómica que se había convertido en furor durante los últimos años. javascript:false

Con vista al río, mesas en la calle y variados menús, funcionarán durante toda la temporada y estarán distribuidos en cuatro puntos a lo largo de los 2,5 kilómetros que cuenta el espacio. Las intersecciones elegidas para ubicar a los pequeños patios de comida son Arenales, Lavalle, Urquiza y avenida Ricardo Alfonsín entre Roca y Melo.

De lunes a viernes, los puestos funcionarán en el horario de 17 a 23 mientras que los sábados y domingos lo harán de 12 a 24. Las medidas de prevención al coronavirus las impone cada comercio gastronómico. No obstante, la mayoría se basa en la utilización de alcohol en gel, barbijo o tapabocas hasta recibir el pedido y desinfección de los espacios a usar para consumir los alimentos.

Los food trucks del Paseo de la Costa, con distanciamiento social y protocolo.

“La cantidad de mesas para cada uno no está estipulada. Es decir, no hay restricción en ese sentido. Lo único que se les pide es que no se obstruya el paso y que mantengan una distancia prudencial entre unas y otras”, explican fuentes municipales acerca de esta iniciativa que busca impulsar a los locales de gastronomía barriales que se vieron fuertemente afectados durante la pandemia.

Y agregan: “Si bien no hubo aumento en cantidad de visitantes al lugar a causa de los food trucks, sí nos notificaron sobre un gran crecimiento en el consumo de sus productos. Los comerciantes están contentos y hay una buena reciprocidad por esta habilitación que los permite volver a trabajar con tranquilidad en el paseo costero”.

Según los vendedores, es una gran oportunidad para aumentar las ventas dado que se trata del predio más concurrido de zona Norte. “Además tenemos mucho más espacio para trabajar y los riesgos de contagio son mucho menores a estar trabajando adentro del local. A menos que haya un brote de contagios, estimamos que vamos a seguir con esta modalidad hasta febrero”, comparte uno de los empleados de un food truck que vende comida rápida.

En este sentido, cabe señalar que las medidas de prevención al coronavirus han sido modificadas en el Paseo de la Costa desde su reapertura hasta la fecha. La cronología empieza en marzo cuando cerró por primera vez luego de años de funcionamiento. A fines de julio volvió a levantar sus barreras con un estricto protocolo que consistía en el tomado de temperatura, la colocación de alcohol en gel en las entradas y dos zonas divididas: una para actividades recreativas y otra para deportivas.

Actualmente, sólo se exige la utilización de tapabocas (a menos que se esté realizando actividad física) y está prohibido el acceso a los baños y bebederos. También se incorporaron 20 tótems sanitizantes, uno por cuadra, que funcionan como dispenser de desinfectante a lo largo de todo el recorrido del lugar.

“La idea es que los food trucks puedan trabajar durante todo el verano siguiendo los protocolos pertinentes. Tenemos confianza en ello. Sin embargo, todo dependerá de cómo se desarrolle la pandemia durante estos meses y siempre teniendo en cuenta las nuevas medidas que puedan llegar a disponer la Provincia de Buenos Aires en relación a la emergencia sanitaria”, concluyen desde el Municipio.

La mayor problemática del Paseo: la gente continúa metiéndose al río a pesar de su prohibición

Aunque todo el predio está rigurosamente vigilado -no sólo por el coronavirus, sino para evitar situaciones de inseguridad- hay una problemática que todos los años resurge: a pesar de que rige una prohibición de ingreso a las aguas (según Dto. N°5695/94 de PBA), los vecinos continúan metiéndose al río.

Con la llegada de las altas temperaturas, el fenómeno se acrecienta áun más. Durante el último fin de semana, donde las temperaturas rondaron los 30°, vecinos de la zona se acercaron a las orillas tanto para refrescarse como para nadar. 

Un hecho que resulta preocupante dado que la mayoría se mete hasta 40 metros desde la costa en una playa que no está habilitada ni cuenta con guardavidas en caso de un accidente.

“Nosotros somos los que damos aviso en caso de ver personas metidas en el río, pero es responsabilidad de prefectura alertarlos y sacarlos”, explican desde Defensa Civil. Fuentes de la Comuna agregan: “No obstante, el Paseo cuenta con una Unidad Ciclista donde bañeros recorren el predio en bicicleta para auxiliar ante ataques cardíacos. Pero no son ellos quienes controlan los ingresos al agua”.

8 nuevos restaurantes en Buenos Aires: las aperturas más destacadas de 2020

Fuente: Clarin Gourmet by Pietro Sorba ~ 2020 fue un año diferente para todos. Quedará grabado en la memoria colectiva por mucho tiempo. La gastronomía, por su misma esencia, fue uno de los rubros que sufrió más la embestida del Covid.

De repente, restaurantes, bares y cafeterías tuvieron que cerrar las puertas de sus salones. Los comensales quedaban encerrados en sus casas. No había certezas. Únicamente grandes dudas, angustias e interrogantes. Después del shock inicial, estaba claro que había que pensar en nuevas estrategias que se adaptaran a la realidad. Con pragmatismo y buscando nuevos objetivos posibles.

Estas son pequeñas crónicas gastronómicas de empresarios cuyos sueños chocaron con los efectos de la pandemia. Historias diferentes que tienen un denominador común: hacer todo lo posible para sobrevivir, atravesar la tormenta, pensar en el futuro y no renunciar a los sueños. Cada uno con su fórmula logró navegar aguas turbulentas y llegar con nuevas esperanzas hasta los últimos días de este año “inolvidable”.

1. Restaurante Kuda Omakase 

Cocina nikkei argentina de autor. Abrió en enero de 2020.

Dirección: Paraguay 3521, Palermo. Instagram: @kudaomakase.

La decisión estaba tomada hace tiempo. “Estaba a punto de volver al lugar donde empezó mi recorrido profesional en la cocina japonesa. Esperé dos décadas. Finalmente el proyecto propio donde expresar, cara a cara con el cliente, mis creaciones del día. Estaba muy orgulloso y motivado”. Edgardo Fabián Kuda describe con precisión ese enero de 2020. “El arranque fue muy bueno. El producto salía bien. El público concurría numeroso a pesar de las dificultades de la economía. La pandemia fue un enemigo poderoso. Pudimos mantenernos a flote gracias a otro emprendimiento de sushi (Kuda Sushi) que tengo en City Bell, muy focalizado en el delivery. Aprovechamos ese conocimiento y lo adaptamos al perfil gastronómico de Kuda Omakase. Funcionó. Desde una misma plataforma operativa logramos ofrecer con éxito dos tipologías de sushi. Fue el salvavidas perfecto para Kuda Omakase que, gracias a esa ayuda, logró llegar a esta nueva etapa. A partir de enero vamos a habilitar nuestra barra para recibir hasta un máximo de 6-8 comensales”.

2. P_Hermanos 

Parrilla. Abrió en febrero de 2020.

Dardo Rocha 2208. San Isidro, Buenos Aires Tel. (011) 2669-5718 Instagram: @p_hermanos.

“P_Hermanos es un proyecto que construí con mi hermano Cuco. Para nosotros significa mucho. Era volver a nuestro barrio para encarar una idea que nos involucrara emocionalmente de una manera muy profunda”. cuenta Christian Petersen. “Un lugar que nos conectara con los vecinos y con nuestras raíces. Una vuelta a los orígenes. Una parrilla, moderna y tradicional a la vez, donde las brasas mimaran con el mismo afecto carne y vegetales para demostrar que los dos pueden ser protagonistas con idéntica jerarquía. La esperamos mucho. Casi como se espera a un niño. Es el lugar donde a nosotros nos gustaría ir a comer”, dice el chef.

“Abrimos en febrero de 2020. Felices, pero leíamos con trepidación las noticias que llegaban de Europa. Empezamos a preocuparnos seriamente por el futuro de nuestras actividades (catering para eventos sociales y empresariales, comedores de empresas y el restaurante de la Sociedad Rural). Llegó lo peor. Reorganizamos nuestra estrategia. La voluntad fue la de mantener la mayor cantidad posible de fuentes de trabajo, salvar nuestras empresas y la parrilla. Potenciamos otros emprendimientos que teníamos basados en la entrega a domicilio de milanesas de alto perfil gastronómico y pizza gourmet. El parate fue muy duro pero finalmente hace algunas semanas pudimos empezar de vuelta. Nuestra parrilla volvió a la vida. De a poco. Valió la pena resistir”, relata hoy.

3. Antonio’s

Pizzería napoletana. Abrió en febrero de 2020.

Tacuarí 76, Montserrat, CABA. Tel. (11) 5882-6372 Instagram: @antoniospizzaba.

En 2018 Juan Pablo Padrevita inauguró una pizzería napoletana de alto segmento en pleno centro porteño convencido de que ese camino iba a dar sus frutos. Su nombre es Cincinnati. Fue y es un éxito. Con el pasar del tiempo Padrevita empezó a pensar que esa experiencia podía ser el puntapié perfecto para una evolución de la fórmula. Comenta: “Estaba convencido de que tenía que ampliar los horizontes de la pizza napoletana. Juntamos fuerzas con Gonzalo Louro. La situación económica no era ideal pero nos gustaba la idea de popularizar el producto (respetando a rajatabla la calidad) a través de un local chico, informal donde el cliente se acerca a la barra, retira su pizza, la consume y vuelve a su casa o trabajo. No había que perder tiempo”. Finalmente la nueva criatura nació en febrero de este año en el barrio de Monserrat a metros de la Avenida de Mayo. Un mes después se activaron las medidas de prevención y cierre de establecimientos gastronómicos. Padrevita no se dió por vencido. Usó el delivery y el take away de manera eficiente y pudo sobrellevar la situación. Hoy está trabajando en un nuevo proyecto pizzero.

4. Mercado de Liniers

Cocina porteña-argentina de autor. Abrió en marzo.

Gorriti 6012, Palermo, CABA. Tel. (011) 2144-5043 /155376-0000 Instagram: @mercado_de_liniers.

Dante Liporace es chef y copropietario de Mercado de Liniers. Nunca se dio por vencido. “Después de grandes esfuerzos, el 13 de marzo de este año, habíamos logrado abrir las puertas. Estábamos muy contentos. Muchos meses de sueños y trabajo que se habían concretado. El restaurante soñado. Cerramos 2 días después. Una pesadilla hecha realidad. Un derechazo muy fuerte que nos afectó mucho anímicamente. Decidimos tomarnos 24 hs. De algo estábamos seguros: había que reaccionar. Con energía positiva. Rediseñé rápidamente la carta adaptándola a las exigencias del delivery. Alta calidad llevada hacia una instancia posible. Potenciamos al máximo la comunicación en redes sociales y buscamos nuevos nichos de mercado en los cuales nunca habíamos pensado hasta ese momento. Funcionó y estamos aquí peleándola, cubriendo gastos y manteniendo fuentes de trabajo”.

Después de meses de trabajar solo con delivery, el 5 de marzo llegó la esperada reinauguración al público y ahora abren de lunes a sábados a la mediodía y de miércoles a sábados también por la noche.

5. Roma Bar

Neo pizzería porteña-argentina. Abrió en junio.

Anchorena 806, Balvanera, CABA. Tel. (911) 3066-8972 Instagram: @romadelabasto.

Julián Díaz uno de los dueños de Bar Roma (los otros son Martín Auzmendi, Sebastián Zuccardi y Agustín Camps). Cuenta con orgullo: “En 2019 rescatamos este patrimonio gastronómico de la ciudad. Un lugar antiguo del año 1927 insertado en el corazón del Abasto. Nos apasionó la idea de salvarlo y trabajar fuerte para que no se perdiera ese tesoro. Estábamos entusiasmados“.

Las cosas no fueron tan simples. Apareció la pandemia y todo se complicó dramáticamente. Díaz sigue con su relato: “El shock anímico fue brutal pero respiramos hondo y consideramos que teníamos que seguir. Después de tantas expectativas no podíamos tirar la toalla. Sabíamos que nuestro producto insigne al que apostamos con confianza absoluta -la pizza porteña y argentina de nueva generación- podía ayudarnos mucho para encarar con éxito la nueva modalidad de trabajo”. Así, trabajaron con delivery hasta que pudieron volver a recibir público. Ahora Roma Bar abre de martes a domingos de 16.30 a 20.

6. El Imperfecto

Cocina a leña. Abrió en julio.

Gascón 1417, Palermo, CABA. Tel. (911) 6580-1811 Instagram: @elimperfectook.

Diego Rizzi cuenta la historia de su nuevo local: “El contexto que nos rodeaba seguramente no era de los mejores. Con mi esposa, Emilia Saravia, nos miramos a los ojos y pensamos que quizás valía la pena no abandonar un sueño que teníamos hace tiempo”.

Y continúa: “La idea iba más allá del simple armado de un restaurante. Era el proyecto en el cual teníamos ganas de trabajar codo a codo. Cada uno con sus pasiones y conocimientos. Emilia con su alma salteña se hizo cargo del horno de barro y de sus recetas. Yo aporté mi amor por la cocina asiática. Otra manera de celebrar nuestra vida en conjunto. Esperamos a que los efectos del Covid disminuyeran pero, al contrario, las cosas empeoraron. Decidimos que no podíamos esperar mucho más. Teníamos dos opciones: renunciar o adaptarnos a la nueva situación y seguir”.

Finalmente el local abrió en el mes de julio, durante el pico más alto de la pandemia. Con paciencia, voluntad y sentido común Emilia y Diego encendieron la leña de su horno de barro y comenzaron a cocinar lo que imaginaron. El boca en boca hizo lo suyo y hoy tienen planes de ampliación del horario de atención al público.

7. Arrabal

Tapas porteñas. Abrió en octubre.

Santos Dumont 4056, Chacarita, CABA. Tel. (911) 3981-8158. Instagram: @arrabalcantina.

“Las cosas iban bien. Habíamos logrado, a pesar del contexto económico precario, que Ajo Negro, el restaurante que abrimos 18 meses antes tuviera su equilibrio. El público respondía bien y de repente pasó lo que pasó… ”. Es la primer parte del relato de Gaspar Natiello, que sigue así: “No perdimos el ánimo. Nos reunimos con mi socio Damián Giammarino. Imaginamos rápidamente un modelo que se adaptara a la nueva realidad. Alquiler más bajo, recetas para el delivery y coherencia con el trabajo hecho en Ajo Negro. Se sumó un tercer socio, Eduardo Peréz. Usamos la experiencia adquirida con las tapas de mar y de fusión y la ampliamos haciendo hincapié en el concepto de las tapas porteña. Gracias a Dios, funcionó”.

Actualmente, Arrabal Cantina abre de miércoles a sábado de 18.30 a 23.30 y los sábados y domingos de 12 a 17.

70% menos de reservas para las cenas de fin de año

Fuente: Clarín ~ En otros años, los propietarios aprovechaban esta época para recuperarse económicamente. La causas son el miedo al virus, los precios y que casi no hay turistas.

Con sus festejos de Navidad y Año Nuevo, los eventos empresariales y los brindis de fin de año, noviembre y diciembre solían ser buenos meses para los restaurantes porteños: la oportunidad de revertir los números, la última lluvia antes de la sequía de enero y febrero. Pero eso fue antes de la pandemia: las restricciones, la caída del turismo y el temor a la segunda ola hacen suponer que el 2020 tampoco va a ofrecer esta oportunidad. https://2718b85d69b826f97edc46d9e3d0a0cc.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

“Para estas fiestas, las reservas cayeron un 70% respecto del año pasado”, reconoce Ariel Amoroso, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés de Buenos Aires (AHRCC). “Más allá de los protocolos, es directamente un problema de demanda. Por un lado, está el temor al COVID-19. Por otro, el costo del cubierto desalienta a algunos, en un contexto en el que está afectada la economía en general”, señala.

Carlos “Toti” Yanelli, titular de la Cámara de Restaurantes, enumera una serie de factores que complican el panorama: “En principio, aunque se abrieron las fronteras a los países limítrofes, se observa una importante caída del turismo, en especial del brasileño, que es el que más gasta en nuestro sector. Y eso en un momento en el que Argentina es muy barata respecto de otros países. Además, la pandemia es un obstáculo para la franja etaria que suele consumir nuestras actividades de fin de año. Finalmente, los locales tradicionales del centro y de Puerto Madero se ven más afectados que los comercios de cercanías”, señala.

Su restaurante, “Estilo Campo”, ya tiene organizado el programa de las cenas de Navidad y Año Nuevo. Esta vez serán sin shows en vivo -solía haber parejas de bailarines de tango y folklore- y no habrá pista de baile. Sí mantendrá el DJ y todo un protocolo de sanitización, distanciamiento e higiene: “Hasta compramos una máquina selladora para ensobrar los cubiertos y las servilletas. También tenemos barbijos de repuesto por si alguien pierde el suyo o se olvida”, comenta Yanelli.

“Este año decidimos que en Nochebuena salimos a la carta y ya está todo reservado. El 31 trabajamos con menú, que incluye show de fuegos artificiales y cotillón americano pero sin baile. Para esa noche todavía tenemos mucho lugar disponible”, observa Karina Fernández, gerente de Puerto Cristal, también en Puerto Madero. Por protocolo, el local funciona con el 30% del aforo del salón y con las mesas al aire libre. También hay una parte bajo techo que está disponible para el caso de que llueva. En total, será la mitad de las mesas de un año normal. “En términos financieros no nos conviene abrir, pero lo hacemos por la misma razón por la que seguimos trabajando solo con delivery aunque no nos convenía: para decirle a la gente que estamos acá. Incluso en los primeros meses, cuando estaba todo cerrado, seguíamos teniendo el salón armado. Yo encendía las luces toda la noche, subía y bajaba los toldos. Quería mostrar que seguíamos estando, a pesar de todo”, cuenta.

No muy lejos de allí, otros restaurantes decidieron no abrir. “El Mirasol del Puerto”, por ejemplo, no solía ofrecer festejos de fin de año pero en 2018 y 2019 sí lo hizo para intentar compensar las caídas de ingresos por las obras del Paseo del Bajo. La última noche de 2020, en cambio, lo encontrará con las puertas cerradas. “Tenemos un aforo reducido y mesas afuera ¿Dónde metemos a la gente si llueve?”, se pregunta Ricardo Fernández, gerente del lugar. “Además, deberíamos cobrar un menú más caro y muchas personas no están en condiciones de soportar ese gasto. La frutilla del postre es que no hay turismo. Hace poco hablamos con los hoteles importantes de la zona: muchos abren recién el 8 de enero y los que van a estar abiertos nos comentaron que para fin de año tienen reservadas menos de un 5% de las habitaciones”, detalla.

Este último punto es una complicación extra para negocios cuyos clientes de verano son, en su mayoría, turistas. “Con el calor, nuestros clientes porteños se van los fines de semana, pero antes eran reemplazados por personas de afuera. También teníamos las fiestas empresariales durante los meses de noviembre y diciembre. Todo parece indicar que enero y febrero van a ser meses de temporada muy baja para nosotros, como cada verano”, advierte Fernández.

La perspectiva inquieta a los gastronómicos porteños, en especial porque en diciembre vence el plazo para que cesen ayudas gubernamentales como el programa ATP de asistencia en el pago de sueldos para la actividad. En este escenario, representantes sectoriales mantienen reuniones periódicas con autoridades nacionales. “En la última reunión con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, se firmó un acuerdo para que las apps de envíos Rappi y PedidosYa bajen al 18% sus comisiones a nuestros asociados”, informa Amoroso, desde la AHRCC. “Seguimos conversando para ver qué otras formas de acompañamiento pueden darse. Si no es con los ATP será con otra metodología. Nuestra impresión es que el gobierno nacional sabe lo que venimos sufriendo como sector y nos comprometimos a seguir hablando”, agrega. Mientras tanto, las cuentas del 2020 dan negativo y los primeros cálculos del 2021 aparecen como un gran interrogante.

Revolución en la pizza argentina: los “rivales” que amenazan al estilo tradicional

Fuente: Clarín ~ Hablamos de comida todo el tiempo. Sacamos fotos de los platos y las subimos a nuestras redes sociales. Vemos programa de televisión en los que concursan aspirantes a chefs. Y nos indignamos -o nos parece cool- cuando un restaurante llama “papas rotas” a un puré. Pero, ¿cuánto sabemos de nuestra identidad gastronómica? ¿Por qué siempre volvemos a los mismos platos? La cocina de países como México, Italia y China son un mundo. ¿La nuestra lo es? ¿O sólo contamos con muy buena materia prima, que quizás no aprovechamos del todo?

Pietro Sorba​ nació en Italia y vive en Argentina desde inicios de los ‘90. Es periodista, crítico enogastronómico y un estudioso de la historia culinaria de los países. Pasó por Espacio Clarín, donde habló de la gastronomía marplatense y de aspectos de la gastronomía nacional, en una ponencia que convocó a sibaritas y a curiosos de paladar inquieto.

“Cada país tiene una historia gastronómica que es un mundo, pero no se puede posicionar a una por sobre la otra. No es justo comparar el camino de Argentina con el de Italia porque éste empezó hace mucho. La gastronomía acá es relevante y variada, pero todavía sigue formándose”, afirma.

Sorba habla de “cimientos” para forjar una fuerte identidad gastronómica, basada en los platos que trajeron los inmigrantes -y lo que hicimos con esas recetas luego de una larga fusión- y las cocinas regionales, desde el Noroeste hasta el último rincón de la Patagonia argentina​.

“Todas esas cocinas siguen evolucionando en la búsqueda de un modelo definitivo. Lo interesante del proceso argentino es que todavía tiene márgenes para encontrar un camino, que es muy prometedor. En la Argentina tenemos una materia prima de gran calidad. Sólo hay que aumentar las opciones de ese producto que ya tenemos”, analizó el columnista de Radio con vos y la revista Viva de Clarín.

-Si ahora salimos a recorrer restaurantes, vamos a ver a gente cenando milanesa, pizza, empanadas… ¿Por qué comemos siempre lo mismo?

-Es indudable que, en los últimos diez años, la gastronomía argentina evolucionó. Hoy en día no se encuentran las mismas cosas que hace una década. Los platos que mencionaste siguen vigentes porque son tradicionales y muy populares y a la gente les gustan. Pero hay más opciones. Hoy en día, por ejemplo, hay cafeterías de Mar del Plata que ofrecen platos hechos con palta y pastrón. Es bueno mantener un parámetro tradicional que no hay que perder; también resulta interesante evolucionar sin perder el eje en el pasado.

-Hablando de Mar del Plata, ¿cree que le falta desarrollar otros productos de mar?

-Es una ciudad muy especial para mí. Yo nací en Génova, que tiene algunos puntos en común con Mar del Plata: el puerto y los edificios que asoman al mar. Después de Buenos Aires, es una de las capitales gastronómicas del país. Por ejemplo, acá las parrillas son muy buenas en serio y los parrilleros aprovechan al máximo una excelente materia prima. Otro punto fuerte es el café; diría que en un 90 por ciento de los bares la calidad del café es excelente. Sí es cierto que hay productos de mar que podrían trabajarse más. Muchos platos giran en torno a productos básicos: la merluza, el calamar y el langostino. Pero hay una gran variedad de pescados que podrían usarse; eso enriquecería mucho la cocina. Todavía no hemos encontrado el camino para aprovecharla. Por ejemplo, las huevas del pescado.

-El dulce de leche está dentro de nuestras recetas emblema. De todas formas, exportamos carne y vinos, pero no hacemos lo mismo con algo que es rico. ¿Por qué?

-Es un producto típicamente argentino, pero también muy conectado con el paladar local, que aprecia ese sabor. No a todo el mundo le gusta un dulce tan exasperado; entonces, no es fácil de exportar. Acá se hace de todo con dulce de leche y tienen acostumbrado el paladar a esos sabores. No es fácil imponerlo ni consiste solamente en colocarlo en una góndola. Hay que explicar cómo utilizar el producto y de qué se trata.

Cuando comienza la charla, Sorba da cuenta de sus dotes de divulgador. Habla con claridad de algo que va mucho más allá de la comida. Hay historias e Historia.

Los temas van de los bodegones -”lugares tradicionales, donde se expresa la gastronomía inmigrante”- a la historia de la milanesa. Y los vinos de influencia oceánica que se hacen en Mar del Plata.

“Cuando intervengo en los medios o en charlas como la de acá, la idea es salir de cosas obvias y transmitir información que pueda servir y serle útil al otro. Quiero transmitir una idea: ‘Podés cocinar bien, sin tener que hipotecar la casa’. Eso significa mover el foco de la conversación y utilizar otros productos. En definitiva, es la tarea del periodista: analizar lo que está dando vuelta y ofrecer información para que la gente tenga respuestas”.

En Radio con vos, por ejemplo, suele dar recetas para comer por 200 o 400 pesos, con referencias de algunos lugares para comprar la materia prima.

Cuando vienen las preguntas del público, alguien consulta sobre el pequeño boom del veganismo, que tuvo una fuerte presencia últimamente en los medios.

“El veganismo es algo real y concreto, que responde a una demanda emocional y profunda de muchas personas. Hay gente que no quiere comer animales; creen que usarlos de esa manera es inmoral y antiético. Se está desarrollando esa idea mucho entre los jóvenes, que tienen una gran conexión con la ecología y el medio ambiente. Hay personas que entienden que se puede comer de otra manera. Afortunadamente, no hay solamente milanesa de soja. La oferta de productos es inmensa. En este mundo, hay lugar para todos”, confraterniza.

El crítico Pietro Sorba dio una charla en Espacio Clarín. (foto: Cristian Fuertes)

Aunque es un hombre que hizo de la comida su profesión, a veces, cuando vuelve a casa, la idea es volver a lo sencillo.

-¿Qué comés cuando no trabajás?

-Comer afuera forma parte de mi día a día. Cuando no estoy trabajando, voy a lo simple: un tomate partido al medio o una rica ensalada.

¿Cuánto cuesta la tradicional pizza porteña?

Fuente: Ambito ~ El 2020 fue un año sumamente difícil para el sector gastronómico. En el caso específico de las pizzerías tradicionales porteñas, la situación fue aún más dramática: muchas de ellas dependen de la vida nocturna, las oficinas, o del trabajo tal y como se lo conocía hasta el 20 de marzo, antes de la cuarentena dictada en medio de la pandemia de coronavirus.

En este contexto, varias de estas pizzerías debieron cerrar sus puertas durante meses, ya que algunas de ellas no ofrecen servicio de delivery ni take away, la metodología autorizada en la Ciudad al principio de la pandemia.

Ya con sus puertas abiertas, en medio de protocolos establecidos en esta “nueva realidad”, se observa en las pizzerías tradicionales porteñas fuertes incrementos de precios desde diciembre de 2019 a igual mes de 2020. Ámbito realizó un sondeo entre 12 de estos establecimientos y determinó que los aumentos van del 19% al 72%, con precios que oscilan entre $500 y $800.

La Mezzetta (Av. Álvarez Thomas 1321)

Se trata de una de las dos más baratas del ranking. Mientras que en diciembre pasado la pizza grande de mozzarella costaba $390, actualmente cuesta $500, tanto en el local (donde se come de pie, en las barras o el mostrador). El aumento es del 28%.

El Fortín (Av. Álvarez Jonte 5299, Monte Castro)

Fue la pizzería que menos subió sus precios: 19% de incremento en la grande de mozzarella. De $420 hace un año pasó a $500 en la actualidad.

San Antonio (Av. Juan de Garay 3602, Boedo)

El clásico de Boedo ofrece la grande de mozzarella a $530, mientras que hace un año costaba $440 (suba del 20%).

La Guitarrita (Cuba 3300, Núñez)

De un año a otro la tradicional pizzería de Núñez tuvo un incremento del 23% en el precio de la grande de mozzarella. En diciembre de 2019 costaba $480; actualmente, $590.

El Cedrón (Av. Juan Bautista Alberdi 6101, Mataderos)

Ocupa el tercer puesto entre las pizzas más baratas junto a La Guitarrita. La grande de mozzarella pasó de $460 a $590, es decir, una suba del 28%.

El Cuartito (Talcahuano 937)

Mostró un incremento del 22%. Un año atrás, la pizza grande de mozzarella tenía un precio de $510. Hoy la ofrecen por $620.

El Imperio (Av. Corrientes 6891, Chacarita)

Se trata de una de las pizzerías que más aumentó sus precios. De $460, la grande de mozzarella para llevar pasó a $630, lo que representa un 37% de incremento para comer en el local. Por su parte, la pizza para llevar pasó de $395 a $680, es decir, un 72% más.

Santa María (Av. Corrientes 6801, Chacarita)

Tuvo un fuerte incremento de precios en la pizza grande de mozzarella: 48%. En diciembre de 2019 costaba $460; hoy, $680.

Los Inmortales (Av. Corrientes 1369)

La pizza de mozzarella, tanto para comer en el lugar como para llevar, cuesta $720. Teniendo en cuenta los $575 que costaba en diciembre del año pasado, la suba fue del 25%.

El Palacio de la Pizza (Av. Corrientes 751)

Hace un año una “grande de mozza” costaba $600. Hoy la misma pieza se ofrece a $750. La suba, entonces, es del 25%.

Güerrín (Av. Corrientes 1368)

Mientras que la pizza para llevar pasó de a $460 a $630 (37% de aumento), comerla en el lugar subió de $550 a $770 (40% de aumento).

Las Cuartetas (Av. Corrientes 838)

Es la pizzería más cara de la Ciudad (entre las tradicionales). De $600, la grande de mozzarella pasó a $800, lo que representa una suba del 33%.

Pastas: apostaron a una nueva forma de vender y ahora son un boom

Fuente: La Nación ~ Federico Giuliano y Carlos Cejas tienen más de 15 años de experiencia en el rubro gastronómico y crearon Monti que fusiona la pasta con el concepto de fast food

Comida rápida, pero sana. Con ese objetivo en mente, los socios de Monti comenzaron a soñar con su empresa. Hace casi dos años crearon un restaurante de pastas en donde en 15 minutos los clientes pueden llevarse un plato caliente a sus casas e incluso tener una experiencia completa en el lugar. Arrancaron con un negocio en Boedo, hace días abrieron el segundo local en Belgrano y ya tienen planes para abrir franquicias.

Los socios fundadores, Federico Giuliano y Carlos Cejas, son dos emprendedores que tienen más de 15 años de experiencia en el rubro gastronómico y del fast food. Desde el principio se propusieron vender la clásica pasta y ofrecer platos más elaborados, todos hechos a partir de productos artesanales.

De un año al otro, su negocio creció un 300%. En un año donde el Covid-19 instaló desafíos para cada rubro y empresa, Monti pasó de facturar $500.000 a $1,5 millones. Sus dueños aseguraron que su presencia en redes y aplicaciones de comida los ayudó a crecer de esta manera.

Con una inversión inicial que estuvo alrededor de los US$15.000, Monti abrió sus puertas y recibe a más de 4000 clientes por mes. “Es una combinación de fast food, street food y tradición italiana de la pasta”, dijo Cejas.

El valor promedio de los platos ronda los $350. Tienen desde tallarines y cintas hasta todo tipo de pastas rellenas. Los platos Monti tratan de agregarle al clásico mac and cheese americano y a los fideos a la parisienne los sabores únicos del chef. Tienen 14 variedades de salsas y también ofrecen sándwiches y ensaladas.

“Todo está pensado para no salir de la pasta. Tenemos ensaladas de fideos y sándwiches de albóndigas, que son las mismas que usamos para una salsa. Es la pasta vista desde distintos ángulos”, explicó Giuliano.

Aseguró que cada cliente puede armar su plato como lo desee. Si decide comer en el lugar, en vez de la vajilla de plástico típica de los locales de comida rápida, Monti ofrece vajilla de loza para que los clientes tengan la sensación de que están comiendo en un típico restaurante.

Tiempos de aislamiento

Debido a las restricciones del aislamiento social, en marzo, estuvieron una semana con las puertas cerradas. De inmediato comenzaron a trabajar con las aplicaciones de delivery que les permitió consolidarse como negocio. “Al segundo mes volvimos a los niveles de venta de antes y al tercero triplicamos la cantidad de clientes. Estamos generando más tickets que en marzo y en 2019”, explicó Cejas.

En tanto aseguró que es de los pocos lugares que ofrece este tipo de comida con dicha modalidad. “Tenemos una participación de más de un 60%, más de la mitad del segmento pasta”, dijo.

Hace un mes pudieron incorporar el 25% del lugar y pusieron mesas en las veredas para los que eligen comer ahí. Con todos los protocolos de seguridad, Monti vuelve a tener la vida de antes.

Para el futuro, los socios están trabajando para incorporar más tecnología. Desde una aplicación para reservas de mesas hasta una en donde los clientes podrán ordenar su propia comida en cuestión de segundos.

La pizza: manjar porteño

Fuente: Radio Grafica ~ Nació en Italia pero se reconvirtió en un manjar porteño. Un recorrido por la historia de esta alquimia de harina, aceite, queso y tomate que es una pasión de los argentinos.

Un rasgo inconfundible de la gastronomía porteña es su capacidad de adaptar platos traídos por diversas corrientes inmigrantes y darles un sabor propio. En ese sentido, no existe plato que iguale a nuestra pizza. Única e inigualable.

Pero detrás de la pizza hay una historia. Gran parte de la inmigración italiana que llegó a fines del Siglo XIX se instaló en el barrio de La Boca, con preponderancia genovesa. Una imagen común del barrio era el Tano de gruesos mostachos, parado en la esquina, vendiendo pizza y faina en enormes fuentones de cobre.

Con los años, la pizza dejó las veredas y se trasladó hacia los negocios. Nacía nuestra pizza. Completamente porteña, diferente a la italiana. Una pizza que mostraba el prodigio y generosidad de la tierra argentina.

La pizza italiana era hija de las carencias. Finita y crocante. En la nueva tierra era más sencillo el acceso a la harina y el tomate. La nueva pizza era robusta, consumida avidamente por trabajadores de los muelles, astilleros, talleres y depósitos que por una moneda consumían un alimento barato y sustancioso.

Buenos Aires tuvo sus templos. Las primeras pizzerias famosas estuvieron en La Boca. En 1893, una panadería instalada por el genovés Agustín Banchero tenía un cartel que decía “Sole, Pizza e amore”. Con los años aparecieron Tuñín y Guastavino, centros neurálgicos de la vida del barrio. Tan grande fue la identificación de la pizza con el barrio que los hinchas xeneizes quedaron identificados con aquella inmigración italiana y un apodo que se diluyó con el tiempo: Los faineros.

En 1932 se inauguró Rancho Banchero – Almirante Brown y Suárez – donde se inventó la fugazza con queso. Dos porciones por cinco centavos. La Avenida Corrientes acogió a Guerrín, Serafín y Pin Pun. Ya no sólo los orilleros saboreaban la pizza. Oficinistas y bancarios del centro se sumaron a un placer al alcance de la mano. La pizza se extendió a toda la ciudad. Angelin, en Palermo, inventó en 1935 la pizza de cancha. En El Cuartito, Pichuco Troilo morfaba sus porciones de anchoa con whisky.

En los años 40s, las pizzerías comenzaron a ser cosa de gallegos. Fueron quienes coparon el rubro y le dieron su impronta a la pizza: porciones generosas, mucho queso y nuevos savores: napolitana, calabresa, espinaca

Con el peronismo las masas populares se adueñaron de las calles. Existió un verdadero boom gastronómico. Se dispararon las pizzerías y ya se encontraban en todos los barrios. Sin las prisas actuales, era un clásico pedir la pizza preferida con fainá. Mientras esperaba su cocción, comer parado una empanada. Cuando se entregaba la caja, atada hábilmente con hilo, el camino hacia casa debía ser urgente para que no se enfríe.

En los 60s llegó la modernidad. Algunas pizzerías cambiaron la media masa por la piedra. Días de modernidad y el Instituto Di Tella. Aparecía Citadella y su pizza por metro en Juan B. Justo y Argerich.

Los 90s fueron pizza con champagne. Pizzerias gourmet y cadenas estadounidenses. Pero esas son cosas lejanas al paladar popular. Las mayorías siempre fueron leales a la pizza de barrio. Traicionarla es como traicionar nuestros origenes y valores. ¿Cómo vas a comprar una pizza con rúcula cuando existe la fugazzeta de La Messetta?

Hoy estamos regresando a las fuentes. Nuevas pizzerías recrean el aire nostálgico del pasado con toques de modernidad. Es lógico: todo se aggiorna, pero Buenos Aires será Buenos Aires mientras existan sus históricas pizzerías.

11 lugares para comer las mejores pastas de Buenos Aires

La cocina italiana es una de las favoritas de los argentinos y cada 25 de octubre es el Día Mundial de la Pasta, una de las comidas más elegidad por las familias cada domingo -y por qué no- cualquier día de la semana, en cualquiera de sus variedades.

Infobae propone un recorrido gastronómico para disfrutar de la cocina italiana de la mano de los mejores restaurantes en Buenos Aires. Algunos con propuestas para poder comerlos en sus restaurantes, y otros con opción de delivery o take away.

L’ Adesso

El chef italiano Leonardo Fumarola, dueño de L’adesso Ristorante, da vida a preparaciones que combinan tradición y modernidad en base a materias primas de primera línea. Su carta se compone de antipasti típicos, preparaciones de mar y tierra, risottos y, por supuesto, auténticas pastas frescas.

Las tres opciones más destacadas de su propuesta son: los tagliolini al huevo con langostinos y espárragos; los pappardelle de harina de castañas con ragú de ciervo y arándanos; y los ravioli rellenos de ricotta y espinacas con salsa de tomates italianos y albahaca fresca.

Sus pastas actualmente se pueden experimentar en su jardín al aire libre, o por medio de su servicio de delivery y take away. Se toman reservas y pedidos por Whatsapp al 11-38075492.

¿Dónde? Fray Justo Santamaría de Oro 2047, Palermo.

La Locanda

En el restaurante del reconocido chef Daniele Pinna se brinda una experiencia 100% italiana a través de platos que transportan a su pueblo natal, Cerdeña. Allí se pueden apreciar los aromas y sabores de fiambres y quesos italianos, vegetales mediterráneos, pescados y mariscos frescos y pastas tradicionales.

En el día de la pasta, su menú ofrece manjares como: rigatoni all’ Amatriciana, una salsa clásica de la cultura romana con guanciale (similar a la panceta), pimienta y tomate; Cuori di Zucca, unos ravioles rellenos de ricota y gorgonzola con manteca de salvia y nueces tostadas; y agnolotti de verdura a la putanesca, la tradicional salsa a base de ajo, peperoncino, aceitunas y alcaparras.

Todas estas preparaciones se pueden degustar en la vereda climatizada del local o pedirse para delivery o take away. Comunicarse por Whatsapp al 11 2458-2506 o llamando al 4806-6343.

¿Dónde? José León Pagano 2697, Recoleta.

Ike Milano

Sobre la avenida Dardo Rocha, en la “ruta gastronómica” más trendy de Martínez, se encuentra Ike Milano. Su dueño, Alberto Giordano, es milanés y ofrece recetas de herencia familiar con toques personales y modernos. En su carta se lucen los antipasti clásicos, las pastas secas y frescas, los risottos y los frutos de mar. En su platos combina productos locales con productos italianos.

Entre sus platos más destacados están: los “medalgoni di pasta burro e salvia”, unos contundentes raviolones rellenos de carne estofada y servidos con manteca y salvia y los “gnocchi alla Lucia” (en honor a su madre) con salsa de pesto de rúcula y roquefort.

En esta esquina de Martínez actualmente tienen mesitas al aire libre para disfrutar de los mejores platos que prepara Alberto Giordano todos los días.

¿Dónde? Dardo Rocha 2606, Martínez.

Cosi Mi Piace

En las calles de Palermo Soho con el característico aroma de la cocina italiana. Si bien la protagonista de su propuesta es la pizza de estilo romano, en su carta también se lucen otros platos clásicos elaborados con productos de primera calidad, como sus pastas artesanales y salsas caseras.

Las tres favoritas son los spaghetti con pomodoro de tomates italianos y deliciosas albóndigas de carne vacuna; los tagliatelle con masa de morrones servidos con crema de leche, parmesano, espinacas y langostinos salteados; y los agnolotti rellenos de lomo vacuno y solomillo de cerdo con salsa pomodoro casera.

Estas especialidades se pueden disfrutar en las mesas de la vereda o de su acogedor patio interno, realizando reservas con anterioridad, o en la comodidad del hogar a través de su servicio de delivery y take away. Atienden por Whatsapp al (+54) 9 11 3948-4150.

¿Dónde? El Salvador 4618, Palermo.

Alo’s

El bistró del destacado chef Alejandro Féraud siempre está a la vanguardia. Su cocina combina vegetales orgánicos, carnes de caza, pesca fresca y pastas 100% artesanales que se trabajan con fina técnica y máxima creatividad.

Su menú se renueva periódicamente y algunas de las pastas que se pueden degustar actualmente son: troffie de perejil con crema de panceta, habas frescas y panceta braseada; triangoli de ricota con crema de calabazas, calabazas asadas y semillas de calabazas; y tortellini de carne con crema de cebollas, cebollas asadas y demi-glace de cebollas.

Estas propuestas se pueden probar en su hermoso deck al aire libre o bien pedir para llevar. Las reservas y pedidos se realizan por teléfono al 1128747432.

¿Dónde? Blanco Encalada 2120, La Horqueta, San Isidro.

Trattoria Olivetti

Esta trattoria abrió en abril de 2012 como deseo de Esteban Nofal para homenajear a su bisabuela Silvia Olivetti para ofrecer una experiencia gastronómica que transportase a todos los comensales a Italia.

Muchos de sus productos provienen de su huerta La Pebeta, ubicada en Cardales y además cuentan con los mejores productores locales y agroecológicos para la elaboración de cada plato. Es por eso que para el Día de la Pasta sus tres mejores son: ¨La Lasaga de Olivetti¨, ¨La Porchetta¨ (arrollado de cerdo, hecho en horno de leña durante 8hs) y el ¨Soli di Pasta¨, una pasta rellena.

Actualmente están ofreciendo servicio en sus espacios abiertos, en ambas veredas (República Araba Siria y Av. Cerviño) y la terraza, muy solicitada por los clientes, aunque también ofrecen servicio de delivery y take away.

Dónde? Av. Cerviño 3800, Palermo.

Cucina Paradiso

El restaurante del reconocido chef italiano Donato de Santis, que ya lleva 20 años viviendo en Argentina también es un ícono para la gastronomía. Presente en todas las ferias y eventos de cocina, Donato es uno de los cocineros más queridos por el publico argentino.

En su restaurante tienen gran variedad de pastas frescas artesanales elaboradas a mano, pastas frescas rellenas y pastas secas de elaboración propia y de marcas italianas mundialmente reconocidas.

En este momento, por la pandemia del COVID-19 están ofreciendo el servicio de mesas al aire libre, venta de pastas para cocinar en casa y modalidad take away.

¿Dónde? Castañeda 1873, Belgrano.

Pasta Rossa

Desde fines del 2010 surgió la idea de abrir este restaurante italiano en el corazón de Adrogué. Rememorando las recetas de su Nonna, que amasaba con sus manos los spaghetti en Venecia y les enseñaba a armar los fusillis al fierrito los domingos bien temprano, toda su pasta es fatta in casa.

Los top tres platos de pasta de Pasta Rossa son: “Sorrentinos Pasta Rossa” de jamón y mozzarella gratinados con parmesano, crema, ave, champignons, jamón y pesto genovés; los gnocchi soufflé de espinaca ai quattro formaggi (crema, queso azul, parmesano, mozzarella y queso fontina y gratinado) y la “Lasagna de la Nonna” alla bolognese gratinate con parmigiano, bolognesa con cuadril cortado a cuchillo, espinaca, ricotta, jamón mozzarella, pomodoro fresco y crema, gratinada con queso parmesano.

Están trabajando en modalidad con mesas en el exterior, en su jardín, vereda y deck, sólo con reserva previa. Y también tienen delivery propio con pedidos mediante WhatsApp o la opción del take away.

¿Dónde? Jorge San Pellerano 754, Adrogué.

Quotidiano

Nace de la idea de crear un restaurante de pastas en el que puedas comer durante todo el día a un precio muy accesible y con una calidad extraordinaria en los productos utilizados para elaborar los platos. Sus pastas están elaboradas con sémola de trigo candeal y huevos. “Pasta fatta a mano”, dicen sus dueños.

Para el Día Mundial de la Pasta, dentro de su top 3 de platos están: papardelle con ragú de Angus 16hs de cocción; los spaghetti nero con langostinos y los tortelloni de ternera alla piemontese con avellanas.

¿Dónde? Av. Callao 1299, Recoleta.

La Alacena

Nació hace 6 años, de la mano de Julieta Oriolo y Mariana Bauzá, amigas y socias. Su carta está diseñada por Julieta, que es chef y viene de familia italiana, donde hace un recorrido por un antipasti, las pastas y los postres.

Sus pastas están elaboradas con sémola de grano duro, harinas 00 y huevos de campo, como en Italia. Y dentro de sus clásicos se destacan: ravioli de ternera braseada, salsa de paté casero, hinojos braseados y aceto italiano; rotolo de ricota y espinacas, manteca de salvia y nueces; lasagna alla Bolognese “Carmelia” en honor a la tía italiana de Juli.

Actualmente por la pandemia del coronavirus el restaurante tiene mesas en la esquina al aire libre y sirve almuerzos (próximamente cenas). También la chef piensa platos especiales para tentar a sus comensales con panadería fresca y pastas para llevar.

¿Dónde? Gascón 1401, Palermo.

Pinuccio

Sergio Puerta Di Croce, hijo de Pasquala, nacida en Napoli, entendió que los aromas de su casa eran diferentes al resto. Luego de vivir en Italia, supo que su vida tenía que estar vinculada a la gastronomía italiana y principalmente a las pastas. Aprendió en La Stampa y comenzó su camino hasta llegar a Buenos Aires.

Ubicados en el Mercado de Belgrano hace ya seis años, en Pinuccio reinventan los más tradicionales platos de la cocina Italiana aggiornando a las nuevas alternativas regala la tierra y el mar. Dentro de sus tres platos más característicos están: la lasagna carbonara; los fetuccini fruti di mare y los rigatoni al pesto.

¿Dónde? Cdad. de La Paz 2110, Belgrano.

Bonus Track

Este año se cumplen 13 años de este gran evento y será el primer Evento Mundial de Pastas en versión online. El mismo dará la posibilidad a los amantes de la pasta a nivel global, de participar, conocer y divertirse, con el apasionante mundo de la pasta. Los asistentes deberán comprar una entrada online, con la cual tendrán acceso el día 25/10 a un portal virtual, donde podrán disfrutar la experiencia de la pasta.

El día del evento, se le habilitará a los asistentes un código especial con el cual podrán ingresar a la web y vivir la experiencia del Día Mundial de la Pasta, Home Edition. Dentro de la web, podrán acceder a distintas MasterClass y aprender así las distintas preparaciones. El valor de la entrada promocional es de $390 y puede adquirirse en la web del evento: www.diamundialdelapasta.com, hasta el mismo día 25/10. Comprando la entrada, se puede acceder durante un mes a todo el material del evento.