11 lugares para comer las mejores pastas de Buenos Aires

La cocina italiana es una de las favoritas de los argentinos y cada 25 de octubre es el Día Mundial de la Pasta, una de las comidas más elegidad por las familias cada domingo -y por qué no- cualquier día de la semana, en cualquiera de sus variedades.

Infobae propone un recorrido gastronómico para disfrutar de la cocina italiana de la mano de los mejores restaurantes en Buenos Aires. Algunos con propuestas para poder comerlos en sus restaurantes, y otros con opción de delivery o take away.

L’ Adesso

El chef italiano Leonardo Fumarola, dueño de L’adesso Ristorante, da vida a preparaciones que combinan tradición y modernidad en base a materias primas de primera línea. Su carta se compone de antipasti típicos, preparaciones de mar y tierra, risottos y, por supuesto, auténticas pastas frescas.

Las tres opciones más destacadas de su propuesta son: los tagliolini al huevo con langostinos y espárragos; los pappardelle de harina de castañas con ragú de ciervo y arándanos; y los ravioli rellenos de ricotta y espinacas con salsa de tomates italianos y albahaca fresca.

Sus pastas actualmente se pueden experimentar en su jardín al aire libre, o por medio de su servicio de delivery y take away. Se toman reservas y pedidos por Whatsapp al 11-38075492.

¿Dónde? Fray Justo Santamaría de Oro 2047, Palermo.

La Locanda

En el restaurante del reconocido chef Daniele Pinna se brinda una experiencia 100% italiana a través de platos que transportan a su pueblo natal, Cerdeña. Allí se pueden apreciar los aromas y sabores de fiambres y quesos italianos, vegetales mediterráneos, pescados y mariscos frescos y pastas tradicionales.

En el día de la pasta, su menú ofrece manjares como: rigatoni all’ Amatriciana, una salsa clásica de la cultura romana con guanciale (similar a la panceta), pimienta y tomate; Cuori di Zucca, unos ravioles rellenos de ricota y gorgonzola con manteca de salvia y nueces tostadas; y agnolotti de verdura a la putanesca, la tradicional salsa a base de ajo, peperoncino, aceitunas y alcaparras.

Todas estas preparaciones se pueden degustar en la vereda climatizada del local o pedirse para delivery o take away. Comunicarse por Whatsapp al 11 2458-2506 o llamando al 4806-6343.

¿Dónde? José León Pagano 2697, Recoleta.

Ike Milano

Sobre la avenida Dardo Rocha, en la “ruta gastronómica” más trendy de Martínez, se encuentra Ike Milano. Su dueño, Alberto Giordano, es milanés y ofrece recetas de herencia familiar con toques personales y modernos. En su carta se lucen los antipasti clásicos, las pastas secas y frescas, los risottos y los frutos de mar. En su platos combina productos locales con productos italianos.

Entre sus platos más destacados están: los “medalgoni di pasta burro e salvia”, unos contundentes raviolones rellenos de carne estofada y servidos con manteca y salvia y los “gnocchi alla Lucia” (en honor a su madre) con salsa de pesto de rúcula y roquefort.

En esta esquina de Martínez actualmente tienen mesitas al aire libre para disfrutar de los mejores platos que prepara Alberto Giordano todos los días.

¿Dónde? Dardo Rocha 2606, Martínez.

Cosi Mi Piace

En las calles de Palermo Soho con el característico aroma de la cocina italiana. Si bien la protagonista de su propuesta es la pizza de estilo romano, en su carta también se lucen otros platos clásicos elaborados con productos de primera calidad, como sus pastas artesanales y salsas caseras.

Las tres favoritas son los spaghetti con pomodoro de tomates italianos y deliciosas albóndigas de carne vacuna; los tagliatelle con masa de morrones servidos con crema de leche, parmesano, espinacas y langostinos salteados; y los agnolotti rellenos de lomo vacuno y solomillo de cerdo con salsa pomodoro casera.

Estas especialidades se pueden disfrutar en las mesas de la vereda o de su acogedor patio interno, realizando reservas con anterioridad, o en la comodidad del hogar a través de su servicio de delivery y take away. Atienden por Whatsapp al (+54) 9 11 3948-4150.

¿Dónde? El Salvador 4618, Palermo.

Alo’s

El bistró del destacado chef Alejandro Féraud siempre está a la vanguardia. Su cocina combina vegetales orgánicos, carnes de caza, pesca fresca y pastas 100% artesanales que se trabajan con fina técnica y máxima creatividad.

Su menú se renueva periódicamente y algunas de las pastas que se pueden degustar actualmente son: troffie de perejil con crema de panceta, habas frescas y panceta braseada; triangoli de ricota con crema de calabazas, calabazas asadas y semillas de calabazas; y tortellini de carne con crema de cebollas, cebollas asadas y demi-glace de cebollas.

Estas propuestas se pueden probar en su hermoso deck al aire libre o bien pedir para llevar. Las reservas y pedidos se realizan por teléfono al 1128747432.

¿Dónde? Blanco Encalada 2120, La Horqueta, San Isidro.

Trattoria Olivetti

Esta trattoria abrió en abril de 2012 como deseo de Esteban Nofal para homenajear a su bisabuela Silvia Olivetti para ofrecer una experiencia gastronómica que transportase a todos los comensales a Italia.

Muchos de sus productos provienen de su huerta La Pebeta, ubicada en Cardales y además cuentan con los mejores productores locales y agroecológicos para la elaboración de cada plato. Es por eso que para el Día de la Pasta sus tres mejores son: ¨La Lasaga de Olivetti¨, ¨La Porchetta¨ (arrollado de cerdo, hecho en horno de leña durante 8hs) y el ¨Soli di Pasta¨, una pasta rellena.

Actualmente están ofreciendo servicio en sus espacios abiertos, en ambas veredas (República Araba Siria y Av. Cerviño) y la terraza, muy solicitada por los clientes, aunque también ofrecen servicio de delivery y take away.

Dónde? Av. Cerviño 3800, Palermo.

Cucina Paradiso

El restaurante del reconocido chef italiano Donato de Santis, que ya lleva 20 años viviendo en Argentina también es un ícono para la gastronomía. Presente en todas las ferias y eventos de cocina, Donato es uno de los cocineros más queridos por el publico argentino.

En su restaurante tienen gran variedad de pastas frescas artesanales elaboradas a mano, pastas frescas rellenas y pastas secas de elaboración propia y de marcas italianas mundialmente reconocidas.

En este momento, por la pandemia del COVID-19 están ofreciendo el servicio de mesas al aire libre, venta de pastas para cocinar en casa y modalidad take away.

¿Dónde? Castañeda 1873, Belgrano.

Pasta Rossa

Desde fines del 2010 surgió la idea de abrir este restaurante italiano en el corazón de Adrogué. Rememorando las recetas de su Nonna, que amasaba con sus manos los spaghetti en Venecia y les enseñaba a armar los fusillis al fierrito los domingos bien temprano, toda su pasta es fatta in casa.

Los top tres platos de pasta de Pasta Rossa son: “Sorrentinos Pasta Rossa” de jamón y mozzarella gratinados con parmesano, crema, ave, champignons, jamón y pesto genovés; los gnocchi soufflé de espinaca ai quattro formaggi (crema, queso azul, parmesano, mozzarella y queso fontina y gratinado) y la “Lasagna de la Nonna” alla bolognese gratinate con parmigiano, bolognesa con cuadril cortado a cuchillo, espinaca, ricotta, jamón mozzarella, pomodoro fresco y crema, gratinada con queso parmesano.

Están trabajando en modalidad con mesas en el exterior, en su jardín, vereda y deck, sólo con reserva previa. Y también tienen delivery propio con pedidos mediante WhatsApp o la opción del take away.

¿Dónde? Jorge San Pellerano 754, Adrogué.

Quotidiano

Nace de la idea de crear un restaurante de pastas en el que puedas comer durante todo el día a un precio muy accesible y con una calidad extraordinaria en los productos utilizados para elaborar los platos. Sus pastas están elaboradas con sémola de trigo candeal y huevos. “Pasta fatta a mano”, dicen sus dueños.

Para el Día Mundial de la Pasta, dentro de su top 3 de platos están: papardelle con ragú de Angus 16hs de cocción; los spaghetti nero con langostinos y los tortelloni de ternera alla piemontese con avellanas.

¿Dónde? Av. Callao 1299, Recoleta.

La Alacena

Nació hace 6 años, de la mano de Julieta Oriolo y Mariana Bauzá, amigas y socias. Su carta está diseñada por Julieta, que es chef y viene de familia italiana, donde hace un recorrido por un antipasti, las pastas y los postres.

Sus pastas están elaboradas con sémola de grano duro, harinas 00 y huevos de campo, como en Italia. Y dentro de sus clásicos se destacan: ravioli de ternera braseada, salsa de paté casero, hinojos braseados y aceto italiano; rotolo de ricota y espinacas, manteca de salvia y nueces; lasagna alla Bolognese “Carmelia” en honor a la tía italiana de Juli.

Actualmente por la pandemia del coronavirus el restaurante tiene mesas en la esquina al aire libre y sirve almuerzos (próximamente cenas). También la chef piensa platos especiales para tentar a sus comensales con panadería fresca y pastas para llevar.

¿Dónde? Gascón 1401, Palermo.

Pinuccio

Sergio Puerta Di Croce, hijo de Pasquala, nacida en Napoli, entendió que los aromas de su casa eran diferentes al resto. Luego de vivir en Italia, supo que su vida tenía que estar vinculada a la gastronomía italiana y principalmente a las pastas. Aprendió en La Stampa y comenzó su camino hasta llegar a Buenos Aires.

Ubicados en el Mercado de Belgrano hace ya seis años, en Pinuccio reinventan los más tradicionales platos de la cocina Italiana aggiornando a las nuevas alternativas regala la tierra y el mar. Dentro de sus tres platos más característicos están: la lasagna carbonara; los fetuccini fruti di mare y los rigatoni al pesto.

¿Dónde? Cdad. de La Paz 2110, Belgrano.

Bonus Track

Este año se cumplen 13 años de este gran evento y será el primer Evento Mundial de Pastas en versión online. El mismo dará la posibilidad a los amantes de la pasta a nivel global, de participar, conocer y divertirse, con el apasionante mundo de la pasta. Los asistentes deberán comprar una entrada online, con la cual tendrán acceso el día 25/10 a un portal virtual, donde podrán disfrutar la experiencia de la pasta.

El día del evento, se le habilitará a los asistentes un código especial con el cual podrán ingresar a la web y vivir la experiencia del Día Mundial de la Pasta, Home Edition. Dentro de la web, podrán acceder a distintas MasterClass y aprender así las distintas preparaciones. El valor de la entrada promocional es de $390 y puede adquirirse en la web del evento: www.diamundialdelapasta.com, hasta el mismo día 25/10. Comprando la entrada, se puede acceder durante un mes a todo el material del evento.

Pese a poder funcionar al aire libre, sólo 15 restoranes abrieron en Puerto Madero

En muchos casos son estructuras demasiado grandes para que funcionen con tan pocos comensales. Se readecuaron los menús para adaptarse a la nueva realidad.

Fuente: Ambito ~ Puerto Madero vive su momento más duro. Desde que se autorizó hace casi cuatro semanas la gastronomía al aire libre, sólo 15 de los 43 restoranes que hay en la zona abrieron sus puertas. Se trata de un número escasísimo considerando la magnitud de ese polo gastronómico, que con los años supo convertirse en uno de los más lindos paseos de la Ciudad de Buenos Aires.

Puerto Madero me tiene muy preocupado, en los restoranes que hay sobre Alicia Moreau de Justo la facturación es escasa y muy pocos decidieron abrir. Es muy triste porque es un lugar hermoso…”, explicó Ariel Amoroso, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés.

Hoy, aquellos que se animaron a sacar sus mesas y sillas afuera abren en doble turno, pero en la semana no hay prácticamente movimiento. “En la mayoría de los casos, de lunes a jueves no hay más de 30 comensales entre mediodía y noche; distintos son los sábados y domingos al mediodía donde sí hay más afluencia”, sentenció el dueño de un reconocido restorán de la zona.

Incluso muchos debieron readaptar sus menúes, porque stockearse de mercadería sabiendo que el público que reciben es poco, no les resulta redituable. Es por eso que hoy algunas cartas se muestran con opciones reducidas de platos.

“Lo que pasa en Puerto Madero es que los locales tienen un costo fijo enorme y suelen tener estructuras muy grandes para poner en funcionamiento, por los que algunos todavía prefieren no abrir”, agregó Amoroso. Distinta será la situación cuando finalmente se autorice la apertura de los salones interiores de los restoranes, aunque sea con aforo reducido cercano al 30%. De todas maneras, esta medida no está en vista para aplicarse en el corto plazo, pese a los pedidos de los gastronómicos. Se planteó incluso la posibilidad de colocar mesas en el interior de aquellos locales que cuentan con ventanas de tipo guillotina para que los comensales se instalen ahí, pero por ahora esto tampoco fue autorizado.

Algunos reductos de Puerto Madero bajaron hace unos meses sus persianas para siempre, mientras que otros pusieron en venta su fondo de comercio. Pero lo cierto es que recién cuando se habilite la apertura de los salones se conocerá realmente quiénes surfearon estos meses de pandemia.

De todas maneras algunos que estaban a la espera de las habilitaciones o decidiendo si abrir sus inmensas estructuras, lo harán finalmente en los próximos días como una prueba piloto para saber si resulta redituable o al menos aliviana un poco las cuentas que no dejan de ser abultadas.

Hasta marzo de este año los restoranes del dique solían tener dos clientes fieles: los turistas y un sector corporativo dedicado a ferias y congresos. Hoy ninguno de estos forman parte del mapa de Puerto Madero, que debe contentarse con quienes lo visitan en los días de sol al aire libre.

Estacionamiento

Cabe recordar que la zona viene golpeada desde hace años. Durante 28 meses debieron convivir los restoranes con la construcción del Paseo del Bajo. La megaobra hizo que se perdieran miles de espacios para estacionar en una zona donde históricamente la mayoría llegaba en auto. Sumado a esto, la inauguración del estadio de Villa Crespo para recitales llevó a que disminuya la cantidad de eventos en el Luna Park, otro jugador que atraía comensales a los recintos del dique.

Hoy los locales gastronómicos cuentan con el ATP para el pago de los sueldos y lograron hace poco tiempo la eximición de Ingresos Brutos por seis meses. De todas maneras, desde la Asociación que los nuclea siguen impulsando la búsqueda de un mayor alivio para este sector, que continúa pagando el resto de las cuentas como si estuvieran funcionando con normalidad, como por ejemplo el ABL y el agua.

Se viene la Noche de la Pizza y La Empanada: sólo se podrá hacer take away o pedir delivery

Durante el martes 22 de septiembre se celebra la Noche de la Pizza y La Empanada en todo el territorio argentino, un evento único que tiene como objetivo dar impulso al consumo en el sector, con importantes descuentos en take away y delivery de los comercios adheridos y una propuesta digital con cocineros invitados.

Este evento es organizado año tras año por la Asociación Propietarios de Pizzerías y Casas de Empanadas de la Argentina (APPYCE), su Escuela Profesional y BA Capital Gastronómica (GCBA), y espera siempre a los apasionados por la pizza y la empanada para comer con las mejores promociones.

Sin embargo, esta noche será atípica por la situación sanitaria que está atravesando el país por la pandemia del coronavirus, ya que ni las pizzas ni las empanadas se podrán consumir en los locales que tengan mesitas al aire libre: las promociones regirán bajo la modalidad del take away o el delivery.

Bajo rigurosas medidas de seguridad, para cuidarse entre ellos y también a los clientes que vayan a las pizzerías a buscar los pedidos, los maestros pizzeros estarán atendiendo con tapabocas y pidiendo cumplir con el distanciamiento social para evitar posibles aglomeraciones.

A diferencia de otros años este 2020 invitaron a todos los locales de pizzas y empanadas que no forman parte de APPYCE, para así incrementar el número de locales participantes.

Lorena Fernández, directora de APPYCE, dijo: “Estamos muy contentos de poder seguir adelante con este evento que es muy esperado por nuestro sector y por la gente. Esperamos que puedas apoyar a la pizzería de tu barrio o a tu pizzería favorita”.

A su vez, también este día habrá donaciones para quienes nos cuidan. Los maestros pizzeros estarán entregando pizzas a hospitales, al personal médico de la Clínica Cemic Saavedra y al Hospital Durand; también a “Las Duchas”, un lugar que da cama, baños y comida a personas en situación de calle; a “Red solidaria”, personas situación de calle; y a la Policía de la Ciudad.

Desde las 15h a través de las cuentas de Instagram de APPYCE, BA Capital Gastronómica y BA Saludable habrá transmisiones en vivo y videos grabados con distintas recetas de pizza, empanadas y fainá. Desde versiones rellenas hasta las más clásicas y pasando en el medio por opciones sin TACC, vegetarianas y hasta un duelo de estilos internacionales, habrá contenidos para todos los gustos y preferencias. Entre los invitados están Donato De Santis, Danilo Ferraz, Jimena Monteverde, Roberto Petersen, Ale Temporini, Pietro Sorba, Gluten Morgen y Mariana Koppmann, Romina Pereiro, La Mezzetta y más.

Para poder celebrar desde las hogares de todo el país, desarrollaron un mapa interactivo con más de 4000 pizzerías y casas de empanadas en todo el país con modalidad take away y los que además cuentan con delivery.

Para ver cuáles son las pizzerías adheridas a La Noche de las Pizzerías, y las promociones que ofrece cada uno, se debe ingresar a la siguiente web e identificar el logo del evento. Ahí se verá que promoción cuenta el local.

Cómo son los parklets, un nuevo sistema de mesas para habilitar restaurantes en San Miguel

Fuente: Clarín by Lucía Castro ~ Luego de haber sido uno de los primeros distritos del Conurbano en habilitar la práctica de deportes individuales y, semanas más tarde, el consumo al aire libre en bares y restaurantes, en San Miguel buscan darle forma a una nueva modalidad de servicio gastronómico en veredas y calles con locales.

La Municipalidad anunció que construirán e instalarán “parklets” o terrazas en la vía pública. Se trata de espacios aislados de las sendas por donde pasan peatones y de la calle, para sumar medidas de prevención del contagio de coronavirus. En síntesis, ampliarán las veredas de los comercios que venden comidas y bebidas para “tomar” parte de las calles.

“Es un plan de apoyo al sector gastronómico, uno de los más afectados por la pandemia“, dicen desde la Comuna.

El proyecto fue difundido con un hilo en Twitter por el intendente Jaime Méndez, quien anunció que cederán espacio de estacionamiento de las calles internas de Muñiz y el centro de San Miguel para ampliar la capacidad de los locales, que ya se encontraban trabajando bajo la modalidad conocida como take away plus en Capital Federal.

“El Municipio se hace cargo de los materiales de confección de esas terrazas en propiedades públicas”, explicaron las autoridades.

Méndez visitó el fin de semana a comerciantes gastronómicos del centro del distrito, conversó con ellos y supervisó la puesta en marcha de esta nueva medida. Aquellos dueños de locales que quieran implementarla deben comunicarse al correo electrónico msmcercosyveredas@gmail.com o al teléfono 6091-7130, interno 6331.

Si bien es una medida similar a la de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde cierran las calles y señalizan la vereda donde pueden ir ubicadas las mesas y sillas para clientes, la diferencia es que en San Miguel “no se corta íntegramente el tránsito vehicular”, precisan.

Y agregan: “Además de pintar el suelo, generamos un cerramiento con terrazas sobre parte de la calle. Quizás algunos de estos cambios lleguen para quedarse y cambien la fisonomía de muchos espacios públicos”.

El protocolo sanitario y reglamento se mantiene tal como fue establecido al momento de habilitar la modalidad conocida como take away plus. Los bares y restaurantes sólo deben atender a clientes que puedan estar sentados -no más de dos clientes juntos y con dos metros de distancia entre las mesas-. Además, está prohibida la venta de bebidas alcohólicas, no habrá mozos y toda la vajilla debe ser descartable.

Para poder reabrir con este sistema, además, cada local debe presentar un croquis o mapa del espacio con el que cuentan y cómo distribuirían las mesas; y establecer un punto de sanitización con productos de higiene como alcohol diluido o en gel.

“Acompañamos una medida que generará más vida al aire libre, sin riesgos relacionados con la pandemia, con la eximición de la tasa de uso del espacio público”, aseguró el intendente Méndez a través de su cuenta de Twitter.

Hasta ahora fueron sólo los municipios de San Isidro, Tigre y San Miguel los que aprobaron la instalación de sillas y mesas en la vereda para que la gente pueda comer allí, si bien la medida todavía no fue aprobada por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

La contracara de la reapertura de los bares en la Ciudad de Buenos Aires: la situación de los food truck

Fuente: El Intransigente ~ El presidente de la Cámara Argentina de Negocios Móviles, Sergio de Acha, habló con El Intransigente.

Luego de que durante el pasado fin de semana se permitiera la reapertura de los bares en la Ciudad de Buenos Aires, la contracara es la situación de los food truck. En ese marco, el presidente de la Cámara Argentina de Negocios Móviles, Sergio de Acha, habló en exclusiva con El Intransigente. “Por ahora, la situación es que no se nos está teniendo en cuenta, es una pena, porque se han hecho para trabajar al aire libre”, lamentó.

En esa línea, Sergio de Acha agregó que “es hasta una alternativa inusual para los gastronómico para explotar sus propuestas dentro de los mismos, y todavía no se otorgaron permisos más allá que desde algún que otro municipio, la mayoría están abocadaos a pensar en otras cosas, más que a garantizar las actividades comerciales a través de los food truck, sería muy positivo para todos”. https://elintransigente.com/2020/09/horacio-rodriguez-larreta-defendio-la-reapertura-de-los-bares/embed/#?secret=KKJKfBGPuT

Acerca del no otorgamiento del permiso luego de habilitar los bares, expresó que “lo ideal sería que lo otorguen, creo yo que por ser una actividad bastante nueva, la cual no esta tan en conocimiento de las autoridades para poder utilizarlas con las herramientas que tienen, nosotros tenemos un protocolo revisado hace más de dos meses que fue revisado por autoridades de la Ciudad de Buenos Aires”.

En ese sentido, dijo que “si bien no firman la autorización de ningún protocolo, sí nos dijeron que estaban revisados y bueno, creo yo que pasó por el conocimiento, por no asumir los riesgos como quizás asume Vicente López que asume ahora con el autocine”. Al respecto, opinó que “es un error de falta de visión con esta parte de desarrollo, proyección y mantención de las actividades y las familias, de buscar alternativas”.

Para finalizar, Sergio de Acha habló sobre la cantidad de trabajadores que están involucrados en la actividad de los food truck. “Directamente más de 6 mil personas e indirectamente tenemos toda la industria de todo lo que conlleva todo lo que es packaging, indumentaria, todo lo que tiene que ver con la papelera, indirectamente todo lo que es productos gastronómicos, es bastante”, declaró.

La pizza no para de reinventarse y de sumar diversidad

Fuente: La Nación ~ Si hay algo que los argentinos conocemos bien es la pizza, en sus múltiples formatos y sabores. Hay pizza al molde, a la piedra y a la parrilla. Hay pizzas rojas (con salsa de tomate) y blancas (como la fugazzetta). Hay gustos intensos como la de jamón y morrones y otros más ligeros como rúcula y brie. Como si no fuese suficiente, hace unos años se propagó la vera pizza napolitana, finita, flexible y con borde grueso; luego vinieron las pizzas romanas (estiradas con palote) y las gigantes neoyorquinas. También aparecieron pizzas de masa madre y nació una nueva generación de pizzas porteñas, con fermentaciones largas e ingredientes de calidad, con Roma (abierta días antes de la cuarentena) como gran ejemplo.

Y cuando ya todo parecía dicho, la pizza vuelve a sorprender: en apenas cinco meses de pandemia se instalaron las pizzas envasadas al vacío y las congeladas; se sumó la pizza al estilo de Chicago e incluso el italiano más conocido del país, Donato De Santis, presentó la pizza in teglia como antesala a su pizzería propia (y sabemos que cuando Donato hace algo es para tenerlo muy en cuenta). Un mundo de masas leudadas y quesos derretidos siempre en movimiento.

Para tener a mano

Una pizza finita, repleta de puntos tostados generados por las altas temperaturas del horno de barro. Elaborada con harina orgánica y fermentada con masa madre por 48 horas. Así es Eléctrica, una de las últimas aperturas en el rubro. Pero tal vez lo más novedoso de Eléctrica es que se envía envasada al vacío, para guardar en heladera o freezer, como un comodín para estos tiempos de comidas hogareñas infinitas. “Estábamos por abrir local en Julián Álvarez y Cabrera, con pizzas, gin tonics y vermouth. Luego vino la cuarentena y decidimos salir en este formato”, cuenta Sebastián Levy Daniel, gastronómico con años de experiencia.

Una pizza ya cocinada, lista para regenerarse en minutos en el horno. Lo mejor de todo: funciona. “Es una pizza argentina con técnica napolitana, con gustos como la de hongos, muzzarella y parmesano”, dice. El éxito fue instantáneo: hoy no sólo envían a domicilio, sino que además ya la ofrecen unos 30 mercados, entre delis y almacenes especializados.

La idea de una pizza de calidad siempre a mano arrancó en realidad hace tres años, con el cocinero Roberto Petersen y su proyecto Pizza Zën, diseñado junto a su hijo Mateo. “Siempre quise tener un producto en góndola. Arrancamos con la idea de ofrecer esa pizza que comíamos los domingos en casa. Empezamos ocupando una esquinita de un depósito, hoy tenemos una planta propia de producción en San Fernando con 15 personas trabajando”, dice Petersen. Sin experiencia como maestro pizzero, desarrollar el producto fue un desafío. Harinas orgánicas certificadas, levados en frío y mucha conciencia sobre qué productos van por encima. “Los quesos son de Arribata y La Suerte; la rúcula me la trae Agustín, de Sueño Verde; los champignones son de Porto. Hoy estamos haciendo unas mil pizzas por día, eso exige inversión en tecnología, en protocolos y certificaciones, pero siempre bajo una misma filosofía artesanal, de estirado a mano, cocción en horno de barro y contacto directo con los productores”, afirma.

En apenas cuatro meses se sumaron varias pizzas a la opción de terminarlas en casa. En Núñez, Amaro Hnos ofrece una deliciosa pizza envasada al vacío de tamaño individual, con piso crocante, bordes sabrosos y gustos como la de lomito y morrón; en la otra punta de la ciudad, en San Telmo, The Pizza mantiene su estricta receta de fermentación natural, sumando la opción de llevarla al vacío. Y Pony, ese pequeño puesto pizzero junto a la estación de Belgrano C, lanzó su Ice Ice Pony, pizzas congeladas que mantienen el sabor y receta que le dio fama a la casa.

“Lo veníamos pensando; la cuarentena aceleró el desarrollo. Queríamos una pizza lista para comer, que solo sea necesario despabilarla unos minutos. La parte lenta del trabajo (la fermentación, la cocción) la hacemos nosotros, para generar una solución rápida de tu lado”, explica Sebastián Lahera, socio de Pony. “Ice Ice Pony ya representa el 35% e nuestras ventas. Estamos armando alianzas con otros restaurantes, para hacerles pizzas exclusivas para que vendan ellos. Y estoy convencido de que hay mucho más para hacer en el rubro, especialmente en el modo de trabajar el producto. Nuestro futuro es volver a las raíces de la pizza porteña, trayendo todo lo que aprendimos en el camino”.

Y siguen las firmas

En Estados Unidos, a grandes rasgos hay tres pizzas bien distintas. La neoyorquina (ya conocida en Argentina), la americana (la de los fast foods) y la de Chicago, la más polémica. Esta última desembarcó en Buenos Aires a través de Chicago Style Pizza, un proyecto de tres amigos, entre ellos el cocinero Maximiliano Matsumoto. Llamada también deep dish pizza tiene bordes altos que sostienen el queso y, arriba de todo, la salsa de tomate. “La forma recuerda a una tarta, con una masa de focaccia y un toque de harina de maíz”, cuenta Matsumoto. Potente (en sabor y en cantidad), sus creadores apuestan a que esta pizza pueda seducir a los consumidores locales acostumbrados a esas porciones de queso generoso de las típicas pizzerías porteñas.

Las novedades llegan incluso a las prepizzas, entendidas esta vez de manera literal. En una caja viene, por un lado, el bollo ya fermentado; aparte viene la salsa de tomate y una burrata envasada, y cada uno juega a ser su propio maestro pizzero, siguiendo las instrucciones de la casa. Así es el pack que envía Cosi mi piace, la preciosa pizzería romana de Palermo. Algo similar ofrece Donato De Santis, bajo la línea Kit Pronto Chef, que se puede conseguir en su tienda online. Pero Donato va más allá, ya que en las últimas semanas presentó su más nuevo proyecto, Pizza Paradiso. “Teníamos el local casi listo, en Sucre y Miñones. La opción era dejar que se caiga todo o apretar el botón de reaccionar. Y hicimos esto último”, dice Donato.

“Muchas veces oía que los argentinos iban a Italia y volvían decepcionados de la pizza. Eso me hacía daño. Por eso, trabajé mucho ya desde Utilísima para que se entiendan las diferencias. Hoy la realidad es otra. Muchos cocineros viajaron a Nápoles, hicieron cursos, analizaron harinas y muzzarellas. Se despertó la idea desafiar un producto que aquí siempre fue como pasión futbolera, con favoritos barriales inamovibles. Yo pensé Pizza Paradiso como una pizzería 360°; vamos a tener nuestro propio molino, para que veas cómo de un lado entra el trigo y del otro sale la pizza terminada, trabajando con distintos amasados y hornos, desde la napolitana a una pizza frita, entre otras”, explica.

Mientras se espera la apertura para septiembre, hoy ya es posible pedir la versión in teglia, “a la placa”: un bollo muy hidratado con 72 horas de descanso, que se cocina en la placa en el horno hasta dorarse. Una pizza cuadrada, que ocupa el 100% de la caja donde viene, con casi dos centímetros de alto y piso crujiente, para seguir demostrando que en pizza hay todavía camino por recorrer.

Colombia estrena primer restaurante totalmente automatizado de Latinoamérica

Fuente: Las innovaciones tecnológicas se apoderan cada vez más del sector de consumo de alimentos en un mundo altamente competitivo que busca satisfacer las nuevas necesidades de los clientes, en medio de la pandemia del Covid-19.

Con esta novedosa propuesta de servicio, los usuarios pueden procesar su pedido desde la aplicación Android o iOS y pagar en línea. Cuando los clientes llegan a la tienda, aún sin haber avanzado el pedido, pueden terminar el proceso en pantallas de autogestión, pagar con cualquier método de pago (crédito, débito o incluso efectivo). En ambos casos, la comida se recoge en un casillero.

José Guillermo Calderón, cofundador y CEO de la foodtech Muy, reveló a través de sus redes sociales en Linkedln, que esta viene a ser la primera tienda 3.0 con tecnología Contactless (CMS) y la primera en Latam con cero interacción humana.

En la preparación de alimentos, Muy está utilizando el concepto de “cloud kitchen”, que aplica la analítica y data para saber qué ingredientes tienen, qué ingredientes necesitan y qué tienen que cocinar según las predicciones. “Eso se logra cuando unes la recepción de inventario, con el inventario producido, con horno, con los casilleros y con las pantallas, se crea magia”, afirma Calderón. “Desde nuestros comienzos hemos ido presentado innovaciones tienda a tienda, con nuestro propósito de combinar una buena y económica oferta de producto, apalancándonos de tecnología”.

Un software con Inteligencia Artificial está ayudando con las decisiones y los procesos, pero también tienen equipos para automatizar parte de las recetas y la cocción. No es para menos, como ningún otro restaurante en la región, Muy cuenta un equipo de ingeniería de unas 55 personas.

El restaurante se encuentra ubicado en la zona norte de Bogotá en la Calle 94ª y ha generado favorables reacciones debido a la automatización en los pedidos, pagos y retiro del servicio, incluso en las recetas y cocción de los alimentos.

A través de pantallas de autogestión los clientes pueden escoger un menú fijo o incluso armar su pedido personalizado, realizar pagos en efectivo, tarjetas de débito o crédito y luego retirarlo en la zona de casilleros.

De acuerdo a información citada por la compañía, debido a la contingencia del COVID-19, actualmente sólo funcionan 25 establecimientos de la cadena Muy en Colombia, pero que se están retomando así como se han ajustado protocolos de bioseguridad e intensificado el servicio a domicilio.

En tiempos de pandemia esta opción automatizada resulta una ágil solución porque evita el contacto con otros y la aplicación de estos sistemas agiliza el proceso de pedidos, recorta los tiempos de espera y disminuye las colas. 

La vida en restaurantes: ese refugio que nos falta

Fuente: La Nación ~ Bares y restaurantes han sido mucho más que lugares para comer y beber. Puntos de encuentro y reunión, escenarios de hitos socioculturales y usinas de ideas que la pandemia sacó momentáneamente de circulación o, en el peor de los casos, cerró para siempre Fuente: LA NACION – Crédito: Decur

Bajo las mesas sueñan perros y se buscan si se encuentran los pies amantes, sobre las mesas nacen niños y se amasan panes, alrededor de las mesas cascabelean todas las vidas una vida, ¿y qué decir de la sobremesa, el mejor de los sobres?

A cuatro patas te aferrás durante terremotos, curdas o bombardeos y, como escribió Darío Cantón en La mesa, su fenomenal tratado poeti-lógico de 2604 versos publicado anónimamente en 1969, “desde los orígenes / de la especie / hasta / la muerte / individual / la mesa está / junto al hombre”. Por fortuna, Zindo & Gafuri reeditó el año pasado esa obra maestra de la poesía: buscá, comprá.

Cumulonimbus de harina, entrechocar de utensilios chocantes como copas & tazas & cuchillos, acuerdos rubricados en un apretón de manos, las cosas que empiezan y las cosas que parecen terminar cuando en realidad están siempre empezando de nuevo, otra vez, como presagia la figura del ouroboros en diversas culturas.

En cualquier mesa que lleve a cuestas su propio corazón y rompa a bailar -madera-hierro-fórmica, redondas-cuadradas-ovaladas, auxiliar-ratona-libro- el mundo se civilizó, pero y ahora, con bares, restaurantes y cafés mustiamente cerrados en días que tachamos de a uno como los presos, ¿qué?

En el apocalipsis de todo, las plantas van al teatro, los aviones no despegan y los variados establecimientos del comer y del beber están vacíos. Y para ir despejando dudas y deudas, un restaurante no solo da de comer, un café no solo sirve cafés ni un bar solo da de beber. Sería mezquino, corto de vista pensarlo únicamente así. Son escenarios donde se fragua la humanidad, tanto como en un mercado, la sala de espera del dentista o el tren.

Hoy en día, sin el runrún de su función diaria, el teatro de restaurantes, cafés y bares no tiene espectadores. Rociados de alcohol, con barbijos que fagocitan sonrisas y blindados por los insufribles protocolos de la asepsia -de las nuevas palabras hegemónicas, protocolo es la peor-, quienes trabajan en esos espacios icónicos de la vida social asisten a la dialéctica marchita: sillas sobre mesas, platos guardados, silencio.

Entonces, en lo que canta un gallo, lugares de confianza se han vuelto lugares de desconfianza; lugares de cercanía social se han vuelto lugares de lejanía social; lugares de apertura se han vuelto lugares de cierre. La Parolaccia de Puerto Madero cerró, Hong Kong Style cerró, La Flor de Barracas cerró, El Trapiche cerró, La Tekla cerró, El Rey del Vino cerró, La Bistecca cerró. las bajas siguen. Y los que no cierran, se achican, se amoldan, se reinventan, se aterran, se pudren (Girondo seguiría).

La literatura imperativa del virus arrasa: pise el trapo con lavandina, máximo dos personas, quedate en casa, lavarse las manos, cuidémonos entre todos, abierto online, horario reducido, mantengamos la distancia saludable, te estamos cuidando. Mientras tanto, sábanas de plástico separan lo inseparable, cajas y cajeros atienden prácticamente desde la temerosa vereda y el delivery -desde la consuetudinaria pizza al magret de pato pipí cucú envasado al vacío con instrucciones para “regenerarlo” en historias de Instagram- se impone para, aun tibio y húmedo y nostálgico, sostener la estructura de lo que aparenta insostenible.

A principios del siglo XIX, el francés Brillat-Savarin, algo así como el ministro del gusto, desdeñado por Baudelaire en su notable artículo sobre el vino y el hachís, solo tuvo que mirar hacia atrás para afirmar hacia adelante que el destino de los pueblos se decide en un banquete.

César Aira, por ejemplo, escribe sus tres novelas anuales -una página por día y a mano, según contó más de una vez- en bares de Flores

Y a cuento vienen estas impresiones de Pablo Rivero, mandamás de Don Julio, parrilla con laureles internacionales momentáneamente mutada en carnicería, vinoteca y almacén: “No solo alimentamos a las personas sino que les restauramos, en cierta forma, el espíritu. Somos un lugar donde los comensales se reúnen, celebran y comparten momentos. Extrañamos la conexión con el otro, tenemos abstinencia de hacerlo disfrutar. La mayor responsabilidad es sentirnos anfitriones de la felicidad de quienes nos visitan”.

Me la juego a que Rivero vería con ojo tuerto algo que en la Europa DC suena a distopía: osos de peluche en un boliche moscovita, escudos plásticos en un boliche parisiense, menús por código QR en un boliche amsterdamés, maniquíes en un boliche lituano.

Mucho de lo que pasa en Public Speaking, documentalazo de Scorsese que gira en torno de la voz atabacada de la escritora Fran Lebowitz, una de esas encomiásticas patronas de Nueva York que no nació en Nueva York, pasa en el restaurante Waverly Inn, un dínamo del West Village. Y pasa sin frascos de alcohol diluido, cortinas bamboleantes de papel film ni guantes de látex. Sin miedo ni fanatismo. Se habla harto y a toda prisa, de modo que las bacterias retoñan, orondas, sin el menor atisbo de contagio.

El creador textil Martín Churba, que le pasó el trapo a la triple cuarentena, lo grafica en pocas palabras: “Lo que más extraño de salir a comer es cambiar de ambiente”. Y eso vale tanto para un populoso mesón de campo, un box de hotel boutique o una fonda arrabalera en que tabla y caballete ofrecen ratos de evasión a quien vive en un hogar poco dado a las intimidades. Porque los huraños también necesitan compañía, incluso aquellos que abominan la interacción, el mero “hola qué tal cómo le va” y respuesta con cabezazo.

César Aira, por ejemplo, escribe sus tres novelas anuales -una página por día y a mano, según contó más de una vez- en bares de Flores, el barrio porteño que lo acogió, y lo acoge, desde que llegó a Buenos Aires proveniente de Coronel Pringles.

Hablando de flores, en el Florida Garden varios artistas se seguían reuniendo los sábados, en la era AC, así como en El Cairo rosarino aún sesionaba la legendaria Mesa de los Galanes que supo liderar Fontanarrosa. Haciendo historia, en el Open Plaza estaba Charly García cuando sonaron las doce de un 25 de mayo y Federico Manuel Peralta Ramos se acercó para sugerirle que se sentara al piano y cantara el himno. Elipsis. Esa versión espontánea se grabó horas después en un estudio de Palermo y entró por la ventana al disco Filosofía barata y zapatos de goma, coronándolo.

Hablando de nosotros, los vernáculos, Francis Mallmann, quien no se cansa de repetir que la comida y el vino, sea en un bodegón o en un tres estrellas Michelin, crean un campo electromagnético para que conversemos mejor, me escribió por Instagram: “El gesto más bello y puro del pueblo argentino son las extensas sobremesas de almuerzos, servilletas sucias y migas de pan. Allí nace la pasión y el abrazo más hermoso del compartir. Le dedicamos tiempo, sonrisas y lágrimas. Es lo que mejor hacemos”.

En una mesa que fueron varias, pero siempre la misma y en horario matinée -Au Bec Fin u Oviedo, por caso, donde tener mesa era precisamente eso, tener mesa-, Miguel Brascó me enseñó que champán para arrancar, que blanco en frapera es pingüino que anestesia, que pescado sin limón, y sigue la lista: yo tenía 20, él tenía 65. Y entre otras frases desamarradas sin colegiatura, esta, para volver a pasarlo por el corazón (re-cordar), sentados como quienes están de pie en franca inesperabilidad: “Esa entretela de la memoria que provisoriamente llamaremos alma”.

Morada de bohemios entre los que se contaban tangueros, actrices y políticos, El Tropezón servía un puchero de gallina que hacía babear a Gardel

Dimes y diretes de: Marta Minujín en el Bárbaro, Fernando Pessoa en el A Brasileira lisboeta, María Moreno en el Alex Bar, Lord Byron en el Antico Caffé Greco romano, Willy Vilas en La Rambla, Patti Smith en el Kettle of Fish neoyorquino, Fogwill en La Paz, Samuel Beckett en el Kennedys dublinés, Ava Gardner en el Cock madrileño -donde el fotógrafo Alberto García Alix me contó una historia irreproducible, je-, Facundo Cabral en La Biela, Franz Kafka en el Louvre praguense, Alfonsina Storni en Las Violetas, Ernest Hemingway en el Floridita habanero, Enrique Santos Discépolo en Los Galgos, Virginia Woolf en el 17 Club londinense, Witold Gombrowicz en La Fragata.

Y justamente Gombrowicz, el escritor polaco exiliado en nuestro país que en Buenos Aires logró, a fuerza de despotricar contra Borges y sus adláteres, escribir un diario formidable y rodearse de una peculiar cofradía de fanáticos. Con algunos de ellos, ritualmente sentados a una mesa de la confitería Rex -Corrientes 837-, tradujeron su novela Ferdydurke del polaco al francés y del francés a un castellano macarrónico, entre movimientos de ajedrez y bochazos de billar. Jefes de la comparsa eran los cubanos Virgilio Piñera y Humberto Rodríguez Tomeu, que bastoneaban a la grey de jóvenes feligreses. Solo acá.

Para entender a clientes individuales que fisgonean a clientes colectivos basta con leer “La cena”, de Clarice Lispector. En ese relato de Lazos de familia, la ucraniana-brasileña refiere la historia de un hombre que, en un restaurante que “parecía centellear con doble fuerza bajo el titilar de los cristales y cubiertos”, mira detectivescamente a otro hombre mientras come. Se nos dice todo de cada trozo mordido y masticado con los dientes postizos del vecino, “uno de esos viejos que todavía están en el centro del mundo y de la fuerza”.

Apóstol de Tegui y próximamente de Marti, su flamante proyecto en Recoleta, Germán Martitegui expone, en línea con Lispector: “Todo lo que extraño del restaurante abierto no es como comensal sino como espectador: ese segundo que transcurre entre que la gente se lleva la comida a la boca y el cerebro da su veredicto, que se traduce en una sonrisa o en otros gestos. Los brindis, las miradas, los que vienen por primera vez, los tenedores que viajan llenos en el aire para que pruebe el otro. Y extraño verles la cara a los cocineros: el barbijo es aséptico e inhumano”.

Morada de bohemios entre los que se contaban tangueros, actrices y políticos, El Tropezón servía un puchero de gallina pantagruélico que hacía babear a Charles Romuald Gardès, a.k.a. Carlos Gardel. El cantor tenía mesa reservada, la número 48 –il morto qui parla-, donde solía empinar con el jockey charrúa Irineo Leguisamo. ¡solo! La célebre tasca también tuvo entre sus habitués a García Lorca, que la visitaba a menudo durante los pocos meses en que curtió la ciudad, que lo recibió con energía centrífuga, desde Lola Membrives a una Evita quinceañera. Y el poeta granadino sumó al Tortoni a sus rondas, donde compartía aperitivos con tándems como Norah Lange y Oliverio Girondo o Salvadora Medina Onrubia y Natalio Botana.

Dejo pasar, por dejar pasar algo, un discurso al alimón que dieron Neruda (“¡Señoras.”) y García Lorca (“.y señores!”) en 1933 en el hotel Plaza durante un homenaje del Pen Club a Rubén Darío o la vez que bailaron la marcha nupcial a dúo, acercándose desafiantemente a la orquesta en Les Ambassadeurs, y vuelvo a Gardel.

Vuelvo a Gardel -el tango y su romance con la noche que en un tris es madrugada- y al restaurante-concert Armenonville, un chalet inglés situado en la intersección actual de Libertador y Tagle. En su gordo jardín funcionaba una terraza donde cuchicheaban, por ejemplo, Marcelo T. de Alvear y su mujer, Regina Pacini. En la planta baja estaba el salón de baile y a los costados asomaban, tras una cortina de terciopelo, los reservados. Antes de que el lugar fuera demolido, alguien se ocupó, al deshojarse una velada que había empezado en el Palais de Glace, de poner una bala en el pulmón izquierdo del Zorzal la noche de su cumpleaños. Ardoroso plomo que nunca enfrió y durmió allí hasta la fatídica Medellín.

Y un salto -mortal, esta vez- al Potro Rodrigo, quien pocas horas antes de perder la vida en un accidente automovilístico había animado una mesa picante en El Corralón, la parrilla de Almagro que se reconoce a la distancia porque el propio cuartetero cordobés saluda desde la puerta en una escultura de brazos en alto como Rocky Balboa luego de una victoria. El dueño del lugar, Guillermo Miguel, suerte de imán para animadores de la farándula en un vuelo que despega en la Moria y aterriza en el Diego, recordó una vuelta que aquella velada inexorable, al ver llegar a Rodrigo, divisó una profética aura azul detrás de su cabeza.

Hablando de todas estas cuestiones, del dar y del recibir, del servir y ser servido y de todo lo que acontece, felizmente, en los intersticios, Narda Lepes me contó lo siguiente: “Para mí es difícil porque estoy de los dos lados. Añoro un restaurante movido, saludar a los clientes cuando llegan, tomar vino con amigos y quedarme hasta que cierra. y también la inocencia. no sé si vamos a volver a vivir una época en que no le tengamos resquemor al roce de los demás; si bien perdimos temporariamente las salidas a comer afuera, creo que recuperamos la mesa desde otro lugar, en casa”.

En La comida en la historia argentina, de Daniel Balmaceda, se lee que el 24 de julio de 1889, en una mesa chica de la Rôtisserie Georges Mercier (Florida entre Paraguay y Córdoba), se formó la Unión Cívica, cimiento de la UCR. Y allí también, pero al año siguiente, se cocinó la Revolución del Parque que forzó, entre corridas bancarias, inflación y súbito empobrecimiento del pueblo -¿suena familiar?-, la renuncia del por entonces presidente de la república, Miguel Juárez Celman. No muy lejos de aquel triunfante reducto francés, en el Café París, se celebró en 1903 el fin de la disputa de límites con Chile: un ágape que incluyó una bizarra instalación lumínica que semejaba la Cordillera de los Andes.

Café Remís París se llamaba el bistró kitsch de Sergio De Loof, zar y zarina del under porteño, subsuelo y penthouse de las estéticas de Bolivia, El Dorado, Morocco, Ave Porco y El Diamante, entre tantos arranques de chupi, morfi y post. Jamás olvido una frase suya en diapasón nuancé muy Macedonio: “Ni bien abre un lugar, lo perdés”. El París, como le decíamos, exhibía barra angosta y larga sobre la que desfilaba literalmente de todo, aunque no tanto como lo que un lustro después desfiló en el Kim y Novak, hermoso antro de Bosco & JoJo atendido por drags. Antes de morir, Sergio, tan pero tan visionarix, quería abrir, para perderlo, un “comedor fashion” de nombre La Guillotina, que apostaría a la básico de lo básico: plato único con sidra tirada. ¿Alguien osa?

El índice analítico del insoslayable mamotreto Borges, de Bioy Casares -sin lugar a dudas, EL libro del siglo-, se chequea online. En la entrada “cafés, confiterías y restaurantes” aparecen no pocos resultados. Me llama la atención La Fragata y voy directo a la página 657. Abro y consulto como si se tratara del iChing. La entrada del diario corresponde al 14 de junio de 1960. Bioy refiere que su íntimo JLB quiere ir a La Fragata y justifica la elección: “Allí hay un mingitorio en que se han logrado pises fascinantes”.

Si bien El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, la comedia negra del británico Peter Greenaway, exacerba los rituales que ocurren arribabajo de un festín volviéndolo canibalismo (¿a cuántos pasos está la gastronomía de la escatología?), y la divina serie japonesa Midnight Diner: Tokyo Stories los minimiza volviéndolos etéreos gestos de socialidad mundana, el viñatero Sebastián Zuccardi da en la tecla cuando dice en un audio de Whatsapp desde el Valle de Uco recién nevado: “Soy muy social y me gusta vivir en comunidad, así que extraño la pérdida de tiempo en conjunto, es mi terapia: saber que el vino y la comida van a abrir conversaciones, y a veces una conversación poco importante termina generando un vínculo especial. me faltan las risas y el sonido de las copas al brindar, y también esa sutil inconciencia necesaria para llevar la vida adelante”.

Si cierro los ojos y pienso en un cuadro gastronómico, por decirlo mal y pronto, me viene a la cabeza “Nighthawks”, la obra de Edward Hopper en que tres personas están sentadas en la barra de un diner más estadounidense que Estados Unidos y que irradió tantas iniciativas artísticas, desde un soberbio disco de Tom Waits hasta una intervención de Banksy, pasando por la estética integral de la película Rojo profundo, del italiano Dario Argento.

El arte está repleto de escenas que transcurren en un restaurante -una canción que cae como una moneda en una cascada de monedas: “Scenes from an Italian Restaurant”, de Billy Joel- porque la vida está repleta de escenas que transcurren en un restaurante. En el baño de caballeros de La Perla de Once, para retomar el hilo de mingitorios abierto por Borges, Tanguito y Litto Nebbia compusieron “La balsa”. Fue el 2 de mayo de 1967 con controversias. Tanguito había propuesto empezar con “estoy muy solo y triste acá en este mundo de mierda” y Litto sugirió, aflojando dramatismo: “Estoy muy solo y triste acá, en este mundo abandonado”.

Los restaurantes porteños se preparan para abrir sus puertas

Fuente: Prensa ~ Los locales gastronómicos se preparan para abrir sus puertas la próxima semana y sus dueños se esperanzan con el retorno de clientes que, por ahora, podrán acceder a los menúes habituales de la carta pero en espacios al aire libre y con vajilla descartable.

La empresaria Karina Fernández, dueña del restaurante Puerto Cristal de Puerto Madero dijo hoy que “resistimos a puro sacrificio estos más de cuatro meses que estuvimos cerrados”. 

“Con el delivery, logramos a duras penas facturar un 10% de lo que facturamos el año pasado. Nos sostuvimos a puro ingenio, craneando promociones, venta anticipada y eventos virtuales para permanecer en la mente de los clientes y, ahora que estamos en la cuenta regresiva para abrir el local, esperamos que la gente nos acompañe”, comentó.

“De todas maneras, no será sencillo alcanzar la normalidad de la prepandemia porque en una primera etapa no se podrá comer en el salón sino sólo al aire libre, sin servicio y con vajilla descartable.

Además, tampoco contamos con turismo, que era una de las patas fuertes de este restaurante”, admitió.  Según Fernández, “Estimamos que la reactivación plena no llegará hasta febrero del año próximo ya que hay otras variables que no podemos soslayar como la temerosidad de algunas personas a la hora de salir de la casa y lo desinflados que han quedado los bolsillos”.

“Al menos es un comienzo. Estamos realmente felices”, remarcó Fernández que heredó de su padre la vocación de servicio.

Puerto Cristal fue inaugurado en 1995 por José Luis Fernández -padre de Karina- que a mediados de la década del 50 llegó en un barco que partió de España para “hacerse la América”. Hoy es un restaurante de 300 cubiertos y 50 empleados que quieren volver a sus puestos. 

“Mi viejo debe estar saltando de alegría en el cielo sabiendo que volvemos  al ruedo a pesar de todo”, añadió.

Con respecto a los plazos en que se irán flexibilizando los protocolos, dijo que no hay fechas concretas anunciadas todavía por parte del gobierno porteño para poder ir ampliando la cantidad de mesas disponibles. 
Asimismo, señaló que la modalidad take away y delivery son tendencias que llegaron para quedarse. 

Tres restaurantes argentinos fueron elegidos entre los mejores de alta cocina del mundo

Tres restaurantes argentinos fueron elegidos entre los mejores establecimientos de alta cocina del mundo, según un ranking de la plataforma TripAdvisor publicado hoy difundido por Bloomberg: Chila, en el puesto 3, Aramburu en el 6 e I Latina en el 22.

El ranking, elaborado en base a los comentarios de los usuarios de TripAdvisor, es liderado por Auberge du Vieux Puits, en Fontjoncouse, y seguido por La Ville Blanche, en Rospez, ambos en Francia.

En el tercer lugar aparace el primero argentino: Chila, un restaurante con menú degustación de alta gastronomía ubicado en Puerto Madero, Buenos Aires. Comandado por el chef Pedro Bargero, es también el cuarto restaurante argentino en el 50 Best de Latinoamérica.

En el sexto puesto, el siguiente restaurante argentino en el ranking es Aramburu, del chef Gonzalo Aramburu, ubicado en el Pasaje del Correo del barrio porteño de Recoleta. El año pasado, había salido en el noveno lugar de los Traveller´s Choice de la misma plataforma, elaborado solo a partir de la votación de comensales.

En tanto, en el puesto 22 figura el restaurante de comida lationoamericana I Latina, ubicado en el barrio de Villa Crespo.

Los ganadores de esta lista se eligen en función de los millones de comentarios y opiniones de comensales y viajeros de todo el mundo recopilados en 2019 en TripAdvisor, por eso, el ranking tiene poca semejanza con ‘los 50 mejores restaurantes del mundo’ y otras listas donde participan críticos y jurados especializados.

Por ejemplo, en este ranking no figuran los ganadores de los 50 mejores del mundo, Eleven Madison Park de Nueva York; Noma, en Copenhague; ni el actual titular, Mirazur, del chef argentino Mauro Colagreco, en Francia. Por otro lado, aparece primero Auberge du Vieux Puits, galardonado con tres estrellas Michelin.

La lista completa de los mejores restaurantes del mundo

  1. Auberge du Vieux Puits, Fontjoncouse, Francia
  2. La Ville Blanche, Rospez, Francia
  3. Chila, Buenos Aires, Argentina
  4. Black Swan en Oldstead, Reino Unido
  5. Leo, Bogotá
  6. Aramburu, Buenos Aires
  7. Restaurante La Maison d’a Cote, Montlivault, Francia
  8. Restaurante 040, Santiago
  9. Ise Sueyoshi, Nishiazabu, Japón
  10. The Fat Duck, Bray, Reino Unido
  11. 5, Stuttgart, Alemania
  12. TRB Hutong, Pekín
  13. La Colombe, Constantia, Sudáfrica
  14. L’Enclume, Cartmel, Reino Unido
  15. Azurmendi, Larrabetzu, España
  16. Ciel Bleu Restaurant, Amsterdam
  17. Martin Berasategui, Lasarte, España
  18. Ristorante Lido ‘84, Gardone Riviera, Italia
  19. Quintessenza, Trani, Italia
  20. Ristorante Don Alfonso 1890, Sant’Agata sui Due Golfi, Italia
  21. The Grove, Auckland Central, Nueva Zelanda
  22. i Latina, Buenos Aires
  23. Uri Buri, Acre, Israel
  24. The French Laundry, Yountville, EE.UU.
  25. Restaurante Benazuza, Cancún, México