Café de París: el histórico bar de Vicente López cambia de dueño

El Café de París, en una tradicional esquina de Vicente López, no cerrará sus puertas definitivamente como se especuló en las últimas horas, pero tendrá nuevos dueños

El Café de París, en una tradicional esquina de Vicente López, no cerrará sus puertas definitivamente como se especuló en las últimas horas, pero tendrá nuevos dueños Fuente: Archivo – Crédito: Facebook Café de París

El emblemático Café de París que se estableció en la pintoresca esquina de Azcuénaga y Melgar en el barrio de Vicente López en 1932 dejó de funcionar en marzo cuando comenzó la pandemia, pero no cerrará sus puertas para siempre, confirmaron sus dueños a LA NACIÓN.

Las versiones sobre el cierre definitivo del tradicional café ubicado a pocos metros de la estación Vicente López corrieron fuerte este martes, luego de un tuit que compartió el director de cine Juan José Campanella pidiéndole al intendente municipal Jorge Macri por el rescate del edificio para convertirlo en “café ilustre”.

Sin embargo, la dueña del Café de París, Marina, confirmó a este diario que si bien el local permanece inactivo desde el inicio de la cuarentena, no cerrará por siempre como se dijo, sino que cambiará de dueños. Lo que está por verse, destacó, es si el comercio continuará con la marca “Café de París”.

“El café va a abrir próximamente con nuevo dueños, estamos todavía en charlas por el tema del traspaso y de la marca, pero va a seguir siendo una cafetería“, destacó Marina, y desmintió además los rumores según los cuales se haría cargo una cadena internacional de café o una franquicia. “Es un proyecto familiar“, confirmó sobre la identidad de los futuros propietarios.

Decidimos vender porque, la verdad, y por suerte, todavía no tenemos deudas y creemos que es el momento. Fueron 20 años muy lindos y de mucho trabajo”, expresó. Además, comentó que los tres empleados decidieron no seguir vinculados con el proyecto: “Los últimos años fueron muy duros y tuvimos que reducirnos. Éramos pocos”.

Café de París, un emblema de Vicente López

El Café de París funciona desde hace más de 90 años en esa icónica esquina con aires europeos donde, hasta marzo, se solían hacer exposiciones de arte y presentaciones de tango y jazz organizadas por Marina con apoyo municipal.

En la casona de estilo neoclásico funcionó originalmente la lechería La Martona, luego se transformó en un bodegón llamado El Popular y poco después tomó su nombre definitivo. Más acá en el tiempo, durante los años ochenta, sus propietarios fueron un grupo de españoles ligados al negocio de los cafés de la zona norte de Buenos Aires, quienes le vendieron el fondo de comercio a Marina y a su hermano cuando comenzaba el nuevo milenio.

“Y sí, por un lado tengo nostalgia, pero también fueron 20 años de trabajo sin parar, sin sábados, domingos ni feriados libres, estando al frente todo el tiempo”, confesó Marina, y añadió que ella “impulsó la movida cultural los fines de semana cuando en el paseo no había nada abierto”.

Durante estos años, el café abría muy temprano para los madrugadores y seguía hasta el anochecer. Además del buen café espresso, ofrecían comidas caseras al mediodía y por las tardes, picadas y cerveza tirada. Su mesitas sobre la vereda se ocupaban rápidamente y muchas veces los clientes esperaban parados largo rato hasta encontrar un lugar.

El paseo comercial de Vicente López

Fuentes del municipio de Vicente López confirmaron que el Café de París volverá a abrir y se manifestaron entusiasmados por el hecho de que el tradicional paseo recupere pronto el brillo prepandemia. “El Café de París es un ícono cultural de Vicente López que funciona en una esquina emblemática. Nos alegra que el cierre no sea definitivo y que vuelva a abrir muy pronto, para nosotros es muy importante”, dijeron.

Todavía más, el intendente Jorge Macri respondió al tuit de Campanella y le agregó condimento político con una crítica directa al gobierno de Axel Kicillof: “Sin dudas, el haberle impedido a los pequeños comercios barriales trabajar durante tanto tiempo, fue una política errada del gobierno Provincial y devastadora para la clase media trabajadora”.

Frente al Café de París hay otro sitio también histórico, aunque quizás no cuente con la misma alcurnia. Se llama Bola de Oro y es una pizzería con aires de bodegón que volvió a abrir luego de varios meses de cuarentena.

“Nosotros abrimos de nuevo con el delivery y algunas pocas mesas afuera. Pero es muy difícil, no llegamos a cubrir los gastos“, explicó Gustavo, que trabaja desde 2006 en el local y ahora es encargado. Aseguró que los afectó principalmente el cierre de las oficinas de la avenida Libertador y el paseo costero del Río, donde miles de personas trabajaban a diario en tiempos sin coronavirus. “Ojalá pronto vuelva la normalidad, toda la zona está muy golpeada“, finalizó.

Día del Chef: cuándo es, por qué se festeja, cómo trabajan Germán Martitegui, Lele Cristóbal, Don Julio, La Cabrera y El Pobre Luis parrilla

La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor, provocación, cultura“, dijo alguna vez el español Ferran Adrià, considerado el chef más revolucionario del siglo XXI.

Fuente: Cronista ~ El sustantivo chef viene del francés y significa jefe de cocina. El chef no es sólo la persona encargada de dirigir la cocina de un restaurante, también el responsable de educar el paladar de sus ayudantes, discípulos y clientes. En las últimas 2 décadas ha habido una revalorización de esta profesión, cuyo aporte es considerado patrimonio cultural. 

En 2004, la Asociación Mundial de Sociedades de Cocineros (WACS, por sus siglas en inglés)decidió declarar el 20 de octubre como el Día del Chef a fin de honrar y homenajear a todos los profesionales de la cocina.

Este 2020 posiblemente sea uno de los años más difíciles para la gastronomía, un rubro que tuvo que detener su actividad de un día para el otro ante la pandemia del coronavirus.

Sólo en la Ciudad de Buenos Aires se estima que más de 2.000 bares, restaurantes y hoteles no van a volver a abrir y que no menos de 30.000 trabajadores se quedarán sin trabajo.

Ante la crisis sanitaria y el decreto de cuarentena obligatoria en todo el país, primero fue el shock ante el cierre y la incertidumbre ante su extensión, seguido de los proyectos de reinvención y la adecuación a los protocolos para la reapertura.

Los chefs pusieron en juego dos ingredientes que aplican desde que empezaron sus carreras: la adaptación y la resiliencia. Y así fueron creando distintas opciones adaptadas, tanto al delivery como al take away para, en una fase más reciente, abrir veredas, patios, terrazas y decks. 

Nadie va a salir ileso de esta crisis. Es la más importante de la historia reciente. Para América latina y los países en desarrollo va a ser peor. Y la gastronomía no va a ser ajena a eso. Pero también creo hay cosas que se van a poner en su lugar. Veo un panorama muy difícil a largo plazo, incluso cuando termine no vamos a recibir a un turista por años, la gente no va a querer salir a lugares públicos y está el factor económico. Pero si nos caemos, nadie va a poder decir que no luchamos”, explicó Germán Martitegui, chef y propietario del reconocido restaurante Tegui y ahora jurado de Masterchef a Clase Ejecutiva en abril pasado.

“La crisis nos hermanó más a los gastronómicos. Y nos recordó de dónde venimos y cómo es empezar en cero. Es un nuevo comienzo. Parar durante 30 días te hace pensar qué estabas haciendo, tu carrera, tus problemas, te da una oportunidad de reinventarte, de volver a hacer lo que de verdad te gusta y así encontrar la energía para seguir adelante. Creo que esta no va a ser la única adaptación que tengamos que hacer. Estamos mirando también qué pasa afuera porque nunca hubo una crisis global de este tipo”, concluyó. 

“La certeza es que va a haber paranoia y necesidad de higiene. No sé si la gente va a querer hacer las reuniones en las casas o si va a querer ir a un lugar, pero creo que va a cambiar mucho el modo de sociabilización hasta que esté la vacuna. Es muy apresurado hacer definiciones porque todo cambia muy rápido. El problema de la gastronomía es que está en el medio de la cadena de producción, y a eso se le suma que no va a haber turismo por un tiempo eso le mete más complejidad e incrementa la problemática“, explicó Julián Diaz, chef, sommelier y dueño de Los Galgos, La Fuerza, Roma y 878. 

Esta es la crisis más grande de todas. Creo que es un rasgo muy argento esto de buscar reinventarnos. Sabemos que tenemos respaldo del Estado, pero limitado. Entonces, sí o sí estamos obligados a tener capacidad de acción y de creación. Se trata de ser súper ágiles para proponer, con humor y con inventiva. Nuestros abuelos llegaron con hambre: ya pasamos varias“, agregó Diaz.

Pasé de tener un restaurante exitoso, donde muchas veces la gente no conseguía lugar, a estar en casa viendo cómo me fundía. Al principio, no podíamos salir ni siquiera al banco a cambiar plata para pagar los sueldos. Por suerte, al toque pintó un crédito del Banco Ciudad y lo agarramos para pagar sueldos. Eso nos daba aire para sobrevivir tres o cuatro meses más, pero igual estábamos fundidos y entendimos que había que cambiar el formato, hacer otra cosa”, relató Lele Cristóbal, chef y propietario de Café San Juan a Clase Ejecutiva en julio. 

“Nosotros teníamos, sin usar, un taller para dar clases. Una planta grande, nuevita, a estrenar, divina. Un día, salí de la ducha y le dije a Ceci: ‘Ya lo tengo: tenemos que hacer el menú del barrio’. Terminamos de darle forma a la idea y afilamos los números, para ofrecer un plato diario. Teníamos ya una máquina de vacío para envasar los platos y decidimos no usar ninguna aplicación para delivery, sino hacer logística propia. Así, logramos que trabajen todos; incluso si un cocinero tenía que andar en bici repartiendo pedidos, la gracia era tener trabajo. Armamos una empresa con otro formato, todo diferente, en tres meses, y ya está funcionando a pleno. La verdad es que estoy feliz con lo que estoy haciendo”, agrega Cristóbal. 

Para Gonzalo Aramburu, chef y dueño de Aramburu y Bis, la consigna fue seguir adelante sin dar demasiadas vueltas. “Para mí el desafío es no caer en el lugar de replantearse todo. Creo que en esto la clave es empujar todos los días y eso ya nos pone en un lugar más creativo. Nosotros estábamos muy bien antes: si frenamos mucho, nos va a agarrar una energía que nos va a paralizar. Prefiero hacer cosas. Entendimos que podemos entrar en 3 segmentos distintos: el delivery, las viandas, la box de lujo. El hacer es nuestro motor“, explicó. 

“Esto me trae el recuerdo que de cuando abrí en 2002, que me entraba agua al sótano. Tenía 3 clientes y tenía que tratar de sacar el agua con un balde. Hoy tengo el mismo bombazo, es la resiliencia, es como que estoy por saltar a la pileta y me la corren”, contó Gastón Riveira, chef y dueño de la reconocida parrilla La Cabrera.

“Al principio lo único que sentí fue miedo. Después empecé a pensar, a buscar en internet cómo solucionar esto. Empecé a seguir a un americano que decíaque había que tomar decisiones para acomodarse en lo económico y en lo comercial. Así que a los 15 ó 20 días empecé a organizar como iba ser el delivery y qué productos podían llegar a las casas”, relató.

Para 2020, Liber Acuña, chef y dueño de El Pobre Luis, la emblemática parrilla de Belgrano que hace 33 años fundó su padre, el cocinero uruguayo Luis Acuña, tenía varios planes para seguir creciendo. “Presentar la vajilla nueva; hacer una modificación importante en la cámara de frío; lanzar una parrilla especial de verduras asadas. Veníamos subiendo la escalera tranquilos… De repente no hubo más escalones”, cuenta. 

“Tenía mucha mercadería stockeada y una enorme incertidumbre sobre qué podría pasar. Lo más fácil fue confirmar que el equipo tenía puesta la camiseta: no hubo peros, todos tiraron para adelante. Y ahí recordé la frase de mi viejo, que siempre me decía: ‘¡Si perdés la humildad perdés todo, Liber!’. Supe que debía volver al principio”, evocó acerca de cómo convirtió el restaurante en una rotisería. 

Nunca pensamos en cerrar Don Julio, porque uno no puede cerrar su vida. Pero la noticia nos tomó por sorpresa y lo que hicimos primero fue contener a la gente, ocuparnos de que estemos todos a salvo. Después, esperamos unas semanas para entender cómo sería la evolución. Y mientras tanto hicimos algo que me gusta llamar ‘impasse productivo’. Empezaron a surgir ideas y así pusimos en marcha la carnicería y más tarde abrimos la cava”, describió Pablo Rivero, chef y propietario de la parrilla Don Julio, reconocida en Argentina y en todo el mundo que el año pasado cumplió 20 años.

Acerca de cómo se imagina el futuro de la gastronomía, Rivero compartió: “Lo imagino como un posoperatorio, como alguien que acaba de salir de una cirugía traumática. Habrá que vivir un tiempo donde será necesario atender con barbijos, protocolos específicos por Covid 19; habrá miedos y temores de vincularse con otro. Pero eso va a durar un tiempo hasta que venga la vacuna o nos adaptemos a esta famosa ‘nueva normalidad’. Tal vez hagamos una vida más natural, sin tanta paranoia o preocupación. Creo que volveremos a un cauce natural. Y lo natural del hombre es querer estar con el otro, celebrar la amistad. Mientras tanto habrá que seguir cuidándose.”

El Ferroviario, la parrilla de barrio que se reconvirtió en la pandemia

Ubicada en terrenos donde estaban los tallereres ferroviarios de Liniers, esta parrilla porteña recibía hasta 500 clientes en simultáneo antes de la cuarentena. Ahora reabrió con un tercio de su capacidad y un estricto protocolo sanitario pero siempre con el asado ancho que le dio fama.

Fuente: Telam – “Después del gol de Maradona a los ingleses, lo mejor es esto”, “La mejor carne de Buenos Aires”, son los títulos de algunas de las reseñas que mereció la parrilla El Ferroviario en el portal de viajeros Tripadvisors. El sitio además distinguió al lugar con la etiqueta “Travelers Choice 2020” por ser uno de los elegidos de los turistas.

Sin embargo, en el espacioso local ubicado en terrenos de los que fueron los talleres ferroviarios de Liniers, junto a la cancha de Vélez Sarsfield y casi debajo de la Autopista Perito Moreno, hace tiempo que no se ven extranjeros. Ni tampoco los argentinos de las provincias que solían llegarse cada vez que venían a hacer compras o trámites a la Ciudad de Buenos Aires.

Pero desde el 18 de septiembre, fecha en la cual el Gobierno porteño habilitó el funcionamiento de terrazas y patios en los restaurantes y cafés, los fanáticos de El Ferroviario regresaron a disfrutar de sus carnes. “La gente volvió. Nos dijeron que nos extrañaron mucho y que no veían la hora de comer otra vez nuestro asado”, cuenta el encargado, Valentín Bordagaray, quien aclara que en la nueva normalidad cuentan con un espacio de 625 metros cuadrados en el que pueden acomodarse unas 140 personas, respetando rigurosamente el distanciamiento social. Antes de la pandemia, esta parrilla atendía hasta 500 cubiertos en simultáneo.

Las especialidades de la casa
Aunque suele ser una de las primeras recomendaciones de los porteños para los turistas que quieren disfrutar la carne argentina sin culpas, El Ferroviariono acostumbra trabajar con agencias de viajes. “Como vienen de salidas o excursiones no les podemos guardar la mesa. Así que recibimos los que nos traen los taxistas, que nos recomiendan mucho. Aunque en estos tiempos ya no hay tantos”, aclara el encargado.

¿Qué buscan los visitantes? Sin lugar a dudas que carne. También quieren probar achuras como molleja, chinchulines, riñones y morcilla. “Cuando les explicás a los turistas qué son los chinchulines, algunos de los hombres se animan a probarlos. Las mujeres, no”, se divierte

Respecto de los cortes vacunos que más salen, cuentan que la especialidad de la casa es el asado ancho, pero que también se piden mucho el vacío y la entraña, acompañados por otro de los hits de la casa: la provoleta. Para los vegetarianos hay una opción entre las brasas: la parrillada vegana que hay que solicitar con anticipación o esperar con paciencia a que se cocine porque se hace a pedido. Pero no todo es vaca en los asadores ferroviarios, ya que todos los días sirven lechón, chivito y cordero. Los que no quieren comer asado, eligen milanesas (juran que comen tres) o pastas caseras. En todos los casos, según consta en todas las reseñas, el local es famoso por sus porciones pantagruélicas.

A la hora de contar cuál es el secreto del sabor de sus carnes, Bordagaray le da el crédito a la mercadería: “Tenemos el mismo proveedor desde que abrimos hace 14 años y sabe que solo queremos carne de primera”. El otro factor que apunta es la cocción: carbón para las achuras y leña para el asado, que se cocina lentamente y puede demorar entre cuatro y cinco horas.

Lo que la pandemia les dejó
Antes de darles la bienvenida a los clientes fieles, El Ferroviario había habilitado un delivery propio, en el que el personal de limpieza y los mismos mozos rotaban por la cocina o entregaban pedidos, para sostener el trabajo de todos los empleados. “Nos sorprendió que comenzaron a llegar pedidos de toda la ciudad de Buenos Aires y también del conurbano. Nos llamaba gente de San Martín, que contaba que hacía el pedido y encendía el horno para calentar la carne si llegaba un tanto fría. Pero nos esforzamos para que llegue lo antes posible y en las mejores condiciones”, recuerda Bordagaray. Y avisa: “El delivery tuvo éxito, así que llegó para quedarse y vamos a tener que pensar en cómo cumplir con los pedidos sin dejar de atender el salón”.

Para los que prefieren acercarse al local, recomiendan hacer reserva previa ya sea por Facebook, Instagram o vía telefónica ya que buscan evitar las colas en la vereda.

Con la premisa de evitar contagios, los platos y los cubiertos vienen ensobrados, los manteles de tela dieron paso a individuales de papel y el personal usa guantes, barbijos o máscaras de acrílico. “Tomamos todos los recaudos necesarios para que no se contagien los clientes ni los empleados que trabajamos acá”, argumentan y precisan que atienden todos los días al mediodía y a la noche. Antes de la pandemia cerraban los lunes pero en la nueva normalidad el fuego está encendido todos los días, al mediodía y a la noche.

El Paseo La Plaza: suma un nuevo bar y salas de juego de escape

Reabrió sus puertas y si bien cerraron cuatro locales, se suma Nixon una propuesta gastronómica con show y espacios de entretenimientos. Esperan la apertura de los teatros con shows de streaming.

Fuente: BAE ~ A pocas cuadras del obelisco, el Complejo La Plaza comienza a reactivarse. Desde el desembarco de la pandemia estuvo cerrado y ahora reabre todo, menos las salas teatrales. Un espacio que ofreció una agenda de espectáculos on line en el aislamiento social y obligatorio, donando todo lo recaudado a la Cruz Roja, Unicef y la Casa de teatro.

Pablo Kompel es el CEO de grupo La Plaza, que comprende el paseo La Plaza y el Metropolitan Sura, que maneja en sociedad con Carlos Rotemberg desde fines de 2012. Su padre Felipe Kompel fue precursor, hace 30 años reconvirtió el predio que perteneció a un Mercado Municipal en un espacio que hasta supo contar con un auditorio al aire libre, pero luego fue reconvertido en un pasaje gastronómico y con toda clase de locales.

Antes de la pandemia funcionaban sus dos teatros principales y cinco espacios que complementan espectáculos con gastronomía. A lo que se sumaban 22 locales, de los cuales 10 eran espacios gastronómicos. “Fue todo devastador, por lo menos cuatro locales se fueron. La situación económica de la Argentina previa a la pandemia, no era rozagante, estaban en dudosas circunstancias  y la pandemia aceleró las decisiones”, dice el CEO del Grupo La Plaza a BAE Negocios.

Paseo gastronómico al aire libre

Algunos de los espacios gastronómicos que reabrirán serán: The Cavern Café; Heisenburguer; La Birrería, Don Fermín, Whisky Bs.As., Las Cañas y Lo de Lalo. El espacio de gastronomía cubana cerró. Al aire libre habrá espectáculos al aire libre.

El teatro es casi el corazón del Paseo La Plaza. Kompel señaló: “Son muy difíciles  las circunstancias de todo lo que tiene que ver con el teatro, nosotros desarrollamos una productora de contenidos y la pandemia paralizó todo. Tenemos la ilusión y la expectativa de volver a abrir respetando los aforos correspondientes. Desde el 15 de abril arrancamos con una propuesta digital en la que no cobrábamos entrada se donaba todo lo recaudado a beneficiencia.  Desde actores y actrices cantando desde sus casas, un ciclo para volver a ver a Alfredo Alcón, todo fue muy valorado y tuvimos 3,5 millones de contactos. Seguiremos con teatro por streaming hasta que reabran las salas”.

El grupo La Plaza le da trabajo a 150 personas en forma directa, a los que hay que sumar los indirectos. Se las arreglaron con los programas de asistencia del Gobierno Nacional como ATP y piensan aprovechar la línea de créditos blandos para el mundo del espectáculo.

Para poder atravesar este duro momento, el CEO se sentó con los locatarios para encontrar la mejor manera de que nadie se vaya. “Con mucha paciencia vimos todos los casos. Pero aunque reabran, la facturación es un gran signo de pregunta, hay que ver el consumo. Es un panorama difícil no podemos sacar conclusiones prematuras”, dijo.

Cierres y aperturas

Pero pese a todo hay signos alentadores. “Algunos locatarios gastronómicos quieren ampliarse para poder más espacio, y que el Paseo La Plaza cuenta con espacios al aire libre y semicubiertos. Además, se suman nuevas propuestas desde Nixon que será un bar con espectáculos y está terminando las remodelaciones hasta una sala de juegos de escape, un rubro que no habíamos tenido antes en el complejo”.

Pablo Kompel no pierde las esperanzas: “Las expectativas son seguir apostando al país, a que la situación mejore y podamos salir todos de este mal trago. Ojalá que la vacuna llegue cuanto antes, pero creo que vamos a tener que convivir con mucho cuidado y respetando protocolos y distancias”.

CCU Argentina lanzó una solución digital para potenciar la gastronomía

La compañía de bebidas junto a Toteat lanzaron Bar QR, el primer sistema digital integral para locales gastronómicos, con beneficios y funciones adaptadas al nuevo contexto. Este servicio buscará tener un alcance de más de 10.000 clientes en todo el país.

Fuente: Total Medios ~ Frente al contexto que afectó seriamente al rubro gastronómico en los últimos meses y la reapertura paulatina de algunos espacios, el sector – acompañado de las marcas – adoptó nuevas medidas y disposiciones que aseguren el cumplimiento de protocolos para que estos establecimientos puedan desarrollar sus operaciones de una manera segura y responsable.

CCU Argentina, la compañía que elabora marcas como Heineken, Imperial, Schneider y Sidra 1888, entre otras, junto a Toteat, el software que permite la administración y gerenciamiento de bares y restaurantes, presentaron Bar QR, una solución integral que potencia el desarrollo de las actividades del rubro. Este servicio, para resolver de forma eficiente y rápida los requerimientos de los clientes, buscará tener un alcance de más de 10.000 clientes en todo el país.

TODO EN UNO

A partir del escaneo de un código QR, el usuario accede a la plataforma, sin necesidad de descargar una app, ya que se trata de una operación 100% online. Los consumidores podrán gestionar sus pedidos mediante un menú digitalizado, y como diferencial, reservar mesas con anticipación, cargar los pedidos al carrito, y dividir la cuenta entre varios comensales, con la posibilidad de abonar en efectivo, o a través de medios electrónicos.

“En CCU nos pusimos a trabajar muy de cerca con nuestros clientes para resolver problemas que antes no existían, lo que nos llevó a impulsar nuevas oportunidades de innovación dentro del canal, accediendo a información muy valiosa que pudimos tomar y traducir en una solución, posicionándonos dentro de la misma. Tal es así que ya nos están contactando de otros mercados de CCU para poder transmitirles nuestra experiencia para que puedan sumarse a esta iniciativa. Es muy gratificante enterarse de estas cosas, más allá de que no estén relacionadas con el core del negocio”,sostuvo Marcos Coll Areco, Gerente Nacional de On Premise en CCU.

Por su lado, Joaquín Irarrazával, quien lideró el proyecto dentro de la compañía, agregó:“Bar QR representa un gran beneficio para consumidores, pero también para los dueños de los locales gastronómicos, ya que digitaliza el negocio y adapta el servicio al nuevo contexto”.

Así, en tiempos donde es necesario respetar y mantener el distanciamiento social, este servicio llega para potenciar la experiencia del consumidor y ofrecer una solución concreta a bares y restaurantes, adaptados al nuevo contexto. Para conocer más acerca de Bar QR ingresar en www.barqr.com.ar, y @ccu.argentina.

https://www.youtube.com/embed/LqT5EQVa46Y E

Una chef de San Martín de los Andes da “un volantazo” al inaugurar un restaurante

Este sábado 10 de octubre (2020) será un día glorioso para la chef y pastelera María Candelaria Tolosa, de San Martín de los Andes. Es que inaugura “Puro. Cocina y café”, en Chapelco Golf & Resort.

Fuente: Río Negro ~ Semejante movida en tiempos de Covid 19 pone en apuros hasta al más avezado de los protagonistas de la gastronomía patagónica.

Nervios y muchas expectativas. Lo mejor siempre está por venir, piensa la entrevistada. Que la vida siempre me encuentre avanzando, haciendo cosas que me apasionan y que me den sustento para remarla, acota. “Estoy dando un volantazo”, admite. No queda otra: “hay que amigarse con la realidad, abrazarla fuerte y seguir andando”. Les aseguro que hablar con ella produce un shock vitamínico tremendo. Y se agradece.

Potente el nombre de tu nueva cocina.

Significa transparente, honesto….

¿Qué significa “Puro” en tu carrera?


Siempre los cambios son buenos. Moverse de una cocina a otra nutre, moviliza y te da aire fresco…. siempre sumas experiencia. Llevás cada cocina muy dentro tuyo porque en cada una vivís muchas cosas y conocés mucha gente.

Candelaria viene de la cocina que tuvo en Almacén de Flores, que cerró meses atrás. Justamente en ese lugar la entrevisté a principios de este año, ocasión en la que dijo: “soy chef desde hace 20 años. Estudié en OTT College; luego hice varias pasantías y tuve muy lindos trabajos en Buenos Aires. Hasta que un día de diciembre de 1999 llegué a San Martín de los Andes a hacer una pasantía de verano en Paihuén donde ya trabajaba Pablo Buzzo como chef”, comenta Candelaria. Vale recordar que Paihuén es, desde hace décadas, una “escuela” de muchísimos chefs y cocineros importantes de la Patagonia y el país”.

Desde aquellos inicios a este presente “me di el gusto y el placer de pasar por muchos lugares en San Martín de los Andesen los que aprendí mucho y los disfruté a cada uno de ellos”. Ahora, la aventura cuenta con un socio, Diego Cabrera, quien será el responsible del área de fuegos.


Ahora, a horas de la inauguración de “Puro”, Candelaria afirma que “tener un proyecto propio es el sueño que cada cocinero tuvo, tiene o tendrá en algún momento de su carrera y concretarlo es increíble, te completa, te hace feliz. Hace que uno sienta que no hay límites en la creatividad. Un restaurant es un universo de posibilidades, más en un lugar como Chapelco Golf & Resort que tiene una ubicación maravillosa… ni hablar de su entorno natural…. un placer absoluto”.

Reconoce que “emprender este camino modifica la vida cotidiana a todo nivel … familiar, profesional y más pero es por donde lo mires positivo. Gracias a Dios todos mis afectos tan queridos como la familia y amigos que son mi familia elegida apoyan incondicionalmente cada volantazo que doy. Por lo tanto no puedo más que agradecerles por la capacidad de adaptarse a los cambios de horarios y estructura que se avecinan”.
“Lo divertido de este nuevo proyecto es que también va a formar parte y estará conmigo en la cocina Diego Cabrera, que es un amigo. Ya hemos trabajado juntos en otra oportunidad y esta vez desde un lugar más exigente pero también más divertido como es trabajar desde el punto de vista propio en todo el sentido de la palabra”, agrega Candelaria.


¿Pensás que en este confinamiento se cocinó una nueva gastronomía?

Esta pandemia que tuvo muchísimas cosas negativas también creo que trajo muchas positivas como la colaboración entre profesionales, emprendedores y productores -entre tantos- y a nivel gastronómico se gestó una nueva manera de comer y cocinar …. más clásica por no decir más básica pero muy artesanal, quizás usando más lo que uno tiene al alcance o aprovechando más lo que da la naturaleza en cada estación para obtener mejor rendimiento.

¿Cómo es tu cocina de ahora en más?


Mi cocina siempre creo que es similar a la que me gustó hacer desde un principio; siempre aprovechando la estacionalifad de los productos sin perder de vista la calidad y la mejor manipulación y tratamiento de cada producto para poder comer lo más fresco posible.

¿Cómo te ves en la nueva normalidad?

Mmmmm ¿normalidad? Sinceramente esa palabra da vueltas en mi cabeza muy seguido. No se cual es la nueva normalidad porque claramente cambia sin esperarlo pero yo siempre me adapto a la normalidad que me toca y eso me encanta. Hay que amigarse con la realidad, abrazarla fuerte y seguir andando…

¿Se vienen novedades en tus platos?

Nuestro menú es muy fresco con muchos clásicos y algunas cosas divertidas pero manteniendo comidas que todos esperamos encontrar en un menú… lo mejor es que toda nuestra panadería es elaborada a partir de masa madre: eso para mi es sumar y sumar.
Habrá propuestas los fines de semana por la noche y los domingos tenemos la idea de proponer un brunch que amo hacerlo y disfrutarlo.

¿Pensás que la reinvención es un movimiento necesario?

Reconozco que a muchos colegas les gusta y los hace crecer… la vida misma es reinventarse todo el tiempo sin perder jamás la esencia de uno y de lo que hace uno.

Así, transparente, honesta, bien pura, encontraremos a Candelaria junto a toda su troupe este sábado de inauguración.

Rabieta llega a China

Rabieta, la cerveza artesanal malcriada argentina, exportará el primer container a China 

El espíritu emprendedor de Rabieta, la cerveza artesanal malcriada argentina, se cristaliza una vez más con un nuevo hito: el inicio de su exportación a China, un paso fundacional para el alcance de su ambición de llegar a todo el mundo. 

La exportación comenzará hoy con el envío de uno de los tres conteiners programados, que en total sumarán unas 150.000 latas de cerveza Golden, Red Honey, Red Irish y Red IPA. Una vez consolidada la distribución en las ciudades de Shanghái y Hong Kong, la expansión continuará por Henan y Cantón. 

“Hoy empieza una gran aventura cuya meta es llevar nuestra cerveza argentina a todos los rincones del mundo, un desafío enorme que se basa en dar a conocer un producto de la más alta calidad”, aseguró Miguel de Achával, uno de los fundadores de Rabieta. 

Rabieta, una empresa del grupo DAGMA, fue creada hace tres años con el objetivo de llevar la mejor cerveza artesanal a los hogares de los argentinos. Comenzó con una producción de 12 mil litros por mes en su Brewhouse ubicado en el Hipódromo de Palermo y hoy cuenta, además, con una cervecería en Pilar con capacidad para producir más de 200 mil litros por mes en 11 estilos diferentes. Rabieta se vende en las principales cadenas de supermercados y se distribuye a todas las provincias del país. 

“Llevar adelante este proyecto nos fortalece en el mediano y largo plazo, no solo porque más gente va a poder probar nuestra birra, sino porque además la exportación es una fuente adicional de ventas”, agregó Miguel De Achával, quién, junto a sus socios, ya tienen en carpeta los nuevos destinos: Estados Unidos, Uruguay y España. 

“Somos emprendedores y la cuarentena nos obligó a redoblar esfuerzos para pensar nuevas ideas y seguir creciendo. Estamos contentos con el éxito que logramos en este contexto muy difícil y queremos aportar nuestro granito de arena para que las cervecerías artesanales y el país podamos salir adelante”, finalizó De Achával. 

La abuela cocinera que gestó un clásico de la gastronomía de Mendoza le responde al presidente y defiende el valor del mérito

Fuente: Clarín by Adriana Santagati ~ La repercusión por las expresiones de Alberto Fernández sobre la meritocracia no ceden. Después del tuit del ex futbolista Gabriel Batistuta sobre el valor del mérito, una conocida cocinera y empresaria gastronómica de Mendoza le respondió al presidente en una dura carta que se hizo viral. “No entiendo a este gobierno, quiere cada vez más pobres y la belleza del ser humano es integrarse con trabajo y con el respeto que nos une y no nos separa”, escribió María Teresa Barbera, dueña del tradicional restaurante mendocino La Marchigiana.

“Crearon un sistema en el que si sos pobre, no servís. Si sos pobre, andá a hacer la fila”, dice al teléfono María Teresa, luego de la gran repercusión de su carta. Tiene 86 años y llegó a la Argentina a los 13. Su padre fue partisano. Con quinto año de primaria, ella vino en un barco, con su mamá, para alojarse en San Juan, con un tío que se había radicado en Argentina porque no conseguía trabajo en Italia por no comulgar con el fascismo.

Con ella venían sus hermanos José, de 16; Angelo, de 11; y Gabriela, de 8. Angelo falleció de peritonitis en el barco; años después, José se recibió de médico, pagando sus estudios mientras trabajaba de mozo. La historia de María Teresa es la de miles de esos inmigrantes que bajaron de los barcos, huyendo de la guerra y la pobreza. Trabajo, trabajo y trabajo, la describe ella. “Con sacrificio, juntar 10 pesos para un ladrillo para edificar. Siempre hemos creído en el país”, apunta, en un castellano en el que el italiano todavía se cuela en el acento marcado y en algunas palabras.

“Con 71 años de trabajo, consecutivo, adentro de la cocina, sin haber faltado nunca, que para mí era como si fuese la Iglesia. Sea de cualquier lugar, cada ser humano, necesita descubrir que la vida es un mínimo de tiempo, que nada está perdido. Más de una vez, me apoyaba en la columna y soltaba mis lágrimas. Cómo se puede amar tanto, así entendí con mi quinto grado y nada de estudio en español, que las cacerolas me brindaron el respeto y el amor, para creer en la vida”, escribió María Teresa en la carta, que le dictó a su nieta Julieta.

“Hablo mucho con ella. Hablo mucho con mis nietos. Tengo cuatro nietos que viven en el exterior. Les digo que busquen de volver, que el país los necesita”, le cuenta a Clarín.

En ese texto, María Teresa es muy dura con la clase dirigente. En 2001, su restaurante también lo había sido con un hecho muy recordado en Mendoza: en plena crisis y “que se vayan todos”, cuando se habían recortado los fondos para comedores comunitarios, su hijo Fernando decidió prohibirles la entrada a políticos y funcionarios públicos hasta que se recompusiera esa suspendida ayuda social.

Hoy, Teresa cuestiona “la foto de Alberto y Moyano, juntos sonrientes” y señala que “la vicepresidenta es una ciudadana igual que todos y tiene que ser juzgada cómo uno más”. “Es una tristeza, sin dimensiones, ver filas de subsidiados: hombres inexpertos, sin oficios, madres jovencitas. Este asistencialismo, esta gran caridad vuestra y humana. Solo pensar los sueldos que reciben nos hacen temblar y ustedes tienen el coraje de hablar de “pobreza”. Dejen que nosotros tengamos la decencia de luchar por el trabajo de nuestro país. No se equivoquen, que la igualdad está en la educación y en el trabajo. La igualdad no es la pobreza que se está generando, ni el aplauso a los corruptos”, dice en su carta.

“Qué lástima aumentar el odio y el rencor en el mismo pueblo. Es un dolor muy grande”, sigue. Ese concepto, el del dolor por la división, lo repetirá varias veces en el diálogo con este diario. “Necesitamos un cambio de mentalidad, de paternidad. Son humildes, son pobres, pero, ¿cuánta gente salió de la pobreza? Tenemos que unirnos, ver qué podemos hacer, usar la cabeza y la inteligencia. No puede ser esto de nosotros allá, ustedes acá. Necesitamos diálogo”, insiste.

A la pregunta de cómo fomentar ese diálogo, dice que “es muy difícil”, pero que es necesario “unirnos y ver si las empresas podemos hacer algo en este gran pozo de pobreza, emplear personas, si no tienen oficio capacitarlas. Tenemos que superar que somos diferentes: somos todos argentinos y tenemos que elevar esta clase social a la que le están dando migas”, se exalta.

Aunque no completó su educación formal, dice que siempre leyó mucho: “No era para un mañana de riqueza, sino para que nadie manejara la cabeza de mis hijos. La preparación te da la posibilidad de acercarte y entender al otro”. La motivación para escribir esta carta fue su hijo Joaquín, quien murió hace más de tres décadas (tuvo siete hijos, y dos fallecieron). “Siempre hablaba de política con Gioachino”, lo nombra en italiano. “Me decía ‘Mamá, no podemos permanecer indiferentes’. Pasaron más de 30 años y sigo hablando con mi hijo. Me da tanta pena todo. Yo amo Argentina, por mis hijos y por mis nietos”, se emociona.

Barbera empezó a cocinar casi cuando llegó a la Argentina, ayudando a su mamá que arrancó con cuatro cacerolas dándoles de comer a los 20 hombres que vivían en una pensión. En 1950 pusieron el primer restaurante La Marchigiana, en homenaje al origen de sus padres. “Me acuerdo un día que vino un señor porteño y pidió una milanesa napolitana. Eso no existía en Italia. Así que mi mamá me pidió que le dijera una mentirita piadosa: que el cocinero se había enfermado, pero que él me dijera cómo se hacía y mi mamá se la preparaba. Le pusimos queso rallado encima”, se ríe.

Se casó con Francesco y la familia siguió expandiendo el negocio gastronómico. Hoy, los Barbera tienen seis emprendimientos en Mendoza, y Teresa dice que la situación es complicada. “Uno está con deudas, alquileres que pagar… Pero tenemos que agradecer a los clientes que vienen a comer a un pedacito de patio y a los proveedores de Mendoza, porque ellos nos hacen subsistir. Porque no nos podemos comer las piedras”, afirma.

Teresa sigue yendo a cada uno de sus restaurantes, pero sus nietos “me echan de todos los lados porque me pongo a gritar: que el trapo no está bien limpio, que la canaleta está sucia”. Cuenta que recibió muchos llamados felicitándola por su carta, pero que los atendió su hija Beatriz. Ella se siente tranquila. “He llorado y estoy cerca de mi hijo. Cumplí mi misión. Espero ver a mi hijo de cerca y decirle ‘Gioachino, he llegado’. Quiero ver a esta juventud sin odios ni rencores”, reclama antes de levantar el tono de voz y cortar la comunicación en italiano: “Forza Argentina, ¡andiamo avanti!” (Fuerza Argentina, vayamos adelante).

La carta completa

Mi nombre es María Teresa Barbera, tengo 86 años. Dicen que soy muy conflictiva, no me puedo quedar en silencio, tendría que haber nacido muda, corta de vista y medio sorda para no haber ocasionado tantos problemas.

La verdad es que no me puedo quedar quieta. Y todos mis hijos, tienen la misma respuesta: “Mamá, ya es hora que te jubiles. Está todo bien, no hagás lío, mamá. Los tiempos han cambiado”.

Y yo con 71 años de trabajo, consecutivo, adentro de la cocina, sin haber faltado nunca, que para mí era como si fuese la Iglesia.

Sea de cualquier lugar, cada ser humano, necesita descubrir que la vida es un mínimo de tiempo, que nada está perdido.

Más de una vez, me apoyaba en la columna y soltaba mis lágrimas. Como se puede amar tanto, así entendí con mi quinto grado y nada de estudio en español, que las cacerolas me brindaron el respeto y el amor, para creer en la vida.

En esta tierra donde muchos fueron los que con esfuerzo sembraron, y una gran mayoría siguieron por ese amor.

No entiendo a este gobierno, quiere cada vez más pobres y la belleza del ser humano es integrarse con trabajo y con el respeto que nos une y no nos separa.

A los 13 años, desembarcamos con mi madre en llanto y su hijo tan pequeño muerto. Fue en 1948, después de ver a mi patria destruida, llegué a un país desconocido, ya en ese tiempo quemaban las iglesias. Aún hoy, con tantos años pasados, me cuesta entenderlo.

Solo pueden gobernar unos, que hablan de democracia, sin respeto para la Justicia. Los temas de corrupción, días tras días, fortificados con poder, intrigas, soberbia y prepotencia. Yo me pregunto: ¿Cómo hicieron los europeos a reconstruir todo y dejar en el olvido dictaduras dominantes?

Qué lástima aumentar el odio y el rencor en el mismo pueblo.

Es un dolor muy grande.

No puedo pensar que en Argentina, no está apreciado el sacrificio, el el esfuerzo, de tantos argentinos que luchan creyendo que todo esto terminará y tendremos un mañana.

Solo ver la foto de Alberto y Moyano, juntos sonrientes, con un radiante y honesto futuro…??

Es una tristeza, sin dimensiones, ver filas de subsidiados: hombres inexpertos, sin oficios, madres jovencitas.

Este asistencialismo, esta gran caridad vuestra y humana. Solo pensar los sueldos que reciben nos hacen temblar y ustedes tienen el coraje de hablar de “pobreza”. Dejen que nosotros tengamos la decencia de luchar por el trabajo de nuestro país. No se equivoquen, que la igualdad está en la educación y en el trabajo. La igualdad no es la pobreza que se está generando, ni el aplauso a los corruptos.

La igualdad sería la Justicia, por ejemplo: la vicepresidenta es una ciudadana igual que todos y tiene que ser juzgada cómo uno más.

Hay un gran cansancio de tantas injusticias.

Ahora concluyo, digo lo que pienso, con el alma, mi verdad no es para ofender, solo me pregunto: ¿Un país que puede dar tanto, siempre con la misma mentalidad, los ricos y los pobres? Les puedo asegurar que el capital humano abunda en la pobreza solo hay que saber despertarlos.

El solo hecho de pensar qué con los subsidios se arregla el país, qué lejos estamos de un mundo de bien.

Desde ya, que las empresas se vayan, es por la política de ustedes, de cierre y de poca apertura. En todos los países del mundo, amparan a la masa trabajadora, le dan oportunidades a los capitales para que estén seguros y puedan trabajar dignamente. No incrementan el odio sino el respeto.

Todos los días, un cambio nuevo, otra ley de Afip, el dólar imparable, etc.

Las empresas no se van, huyen de esta hecatombe. Y los que se quedan acá son los héroes.

La pizzería Sbarro abrirá a dos cuadras del Obelisco

Fuente: La Nación ~ Los planes de los dueños de la licencia de Sbarro para el mercado argentino contemplan la apertura de 20 locales, entre propios y franquiciados Fuente: Archivo

En medio de las noticias y rumores de las multinacionales que buscan un comprador para irse de la Argentina, una marca internacional confirmó su llegada al país. La cadena norteamericana de pizzerías Sbarro abrirá su primera sucursal en Buenos Aires para lo cual ya tiene confirmada la apertura de una tienda ancla a un par de cuadras del Obelisco porteño.

Detrás de la llegada de la marca se encuentra la empresa Desarrolladora Gastronómica, que es el principal jugador en el mercado gastronómico local. Desarrolladora Gastronómica está liderada por el empresario Rafael Pereyra Aragón y reúne a un grupo de inversores, la mayoría con una larga trayectoria en el negocio de los restaurantes. Son los dueños de la cadena de pizzerías Kentucky, cafés históricos como Las Violetas, Rond Point y Exedra, los restaurantes Las Nazarenas y El Imparcial, las cadenas Dandy y Perica y un clásico porteño como Guerrín.

La primera sucursal de Sbarro abrirá sobre la avenida Corrientes al 1200, entre Libertad y Talcahuano, en un local que en su momento perteneció a McDonald’s. “Podríamos tenerlo listo en cuatro meses pero vamos a estirarlo para abril o mayo así damos tiempo a que se regularice un poquito más la ocupación de mesas en el negocio”, confirmaron a LA NACION en Desarrolladora Gastronómica.

Desarrolladora Gastronómica se alzó con la licencia para operar la marca Sbarro en el país a fines de 2017, aunque el proyecto quedó en suspenso por las diversas crisis económicas locales, aunque ahora volvió a ser reflotado. Sus planes para el país son más que ambiciosos y el objetivo que se impusieron es abrir veinte sucursales de Sbarro, entre locales propios y franquiciados.

Antecedentes

El desafío que enfrentan Sbarro y sus licenciatarios locales no es menor. El mercado gastronómico local y en particular el rubro de las pizzerías ya demostró ser un terreno más que complicado para las marcas internacionales.

El fracaso más estrepitoso fue el de Pizza Hut que intentó dos veces desembarcar en la Argentina (1983 y 1997) y en ambos casos la incursión terminó con el cierre de todos sus locales. En 2011 amagó con una tercera vuelta, pero finalmente el proyecto quedó archivado.

A Domino’s Pizza -el principal competidor de Pizza Hut en EE.UU. y en gran parte del mundo- no le fue mucho mejor en su paso por Buenos Aires. La marca llegó a principios de los ’90 con el objetivo de dar vuelta el negocio local y menos de dos años después se había ido del país, aunque se puede jactar de haber sido la empresa que popularizó el concepto del delivery de pizza en la Argentina. Hasta su desembarco la inmensa mayoría de las pizzerías no tenían servicio de entrega de domicilio y la gente tenía que ir a retirar el producto a la sucursal. Domino’s rompió con este modelo comercial con una propuesta casi revolucionaria para la época: si el pedido tardaba más de treinta minutos, la pizza era gratis.

En Desarrolladora Gastronómica son conscientes de lo difícil que será imponer una marca internacional pero confían en su conocimiento del negocio local de la pizza y su capacidad para adaptar el producto al gusto del consumidor argentino.

Sbarro nació en 1956 en el barrio de Brooklyn de la mano de una pareja de inmigrantes napolitanos: Gennaro y Carmela Sbarro. Sus hijos fueron los impulsores de la cadena que hoy cuenta con más de 800 sucursales repartidas en 33 países.

Fracasó estrepitosamente y se tuvo que reinventar: hoy es el rey de las hamburguesas gourmet

Esta es la historia de Alejo Pérez Zarlenga, quien tuvo un largo camino como emprendedor antes de fundar la cadena de hamburguesas Williamsburg

Su hamburguesería, Williamsburg, se coronó en 2017 como la mejor hamburguesería de la Ciudad de Buenos Aires y hoy, que la pandemia golpea con especial fuerza al sector gastronómico, la cadena de burgers –que hasta ante del aislamiento vendía 50.000 hamburguesas por mes– supo reinventarse y es la elegida por los influencers y celebrities.

Pero no es la primera vez que a Alejo Pérez Zarlenga, fundador de la firma, le toca salir a remar. El emprendedor de 32 años aprendió de los errores para consolidarse en el sector, y antes de cristalizar el hit que resultó Williamsburg, tuvo algunos tropezones que empezaron por haber llegado muy temprano con sus ideas.

Era el año 2008 y Pérez Zarlenga, licenciado en Comunicación Social, trabajaba como productor de radio. En un viaje a los Estados Unidos descubrió los food trucks, que en ese momento en la Argentina no se los conocía más allá de los carritos de la Costanera. Enseguida pensó que podía ser una buena idea importar ese concepto al país.

Pero recién en 2012 comenzó a trabajar formalmente en ese proyecto. Junto con un amigo decidieron importar otra idea: la de los panchos gourmet, que en el país tampoco tenía mucho desarrollo. Para darle vida a estas salchichas premium y a sus puestos sobre ruedas, salieron a buscar financiamiento y lo encontraron en un tío de su socio.

Este familiar vivía en Estados Unidos y, fanático de Buenos Aires, decidió aportar el capital para apoyar al dúo y además tener una excusa para venir de visita.

Así dieron los primeros pasos de Hollywood Dogs, como bautizaron a la incipiente empresa. Pero desde el día cero comenzaron las dificultades. Primero, dar con los proveedores requirió de una búsqueda exhaustiva, pero, además, tampoco conseguían quién armara el truck con las características que necesitaban. Es que, no olvidemos, en ese momento era una idea que no se había visto antes. No faltó quien tratara de locos a los dos amigos.

Con sus idas y vueltas, finalmente estuvieron listos en 2013 para salir al mercado.

Sus expectativas eran altísimas: habían establecido una sociedad anónima antes de vender el primer pancho y hasta contaban con tarjetas corporativas. Inexpertos, todavía no eran conscientes del difícil camino que les esperaba.

Comenzaron vendiendo sus panchos a las salidas de los boliches en el Complejo Punta Carrasco. Luego, tuvieron la oportunidad de instalarse en un recital que se hacía en Parque Roca, donde la venta funcionó muy bien y conocieron a “la Hormiga”, el que en ese momento se encargaba de organizar la venta ambulante de los recitales más grandes de la Ciudad.

Fin de un sueño, comienzo de otro

Con la promesa de más oportunidades, montaron dos food trucks más para abastecer la supuesta demanda. Pero de un día para el otro, la Hormiga dejó de contestar el teléfono y con él se esfumó la oportunidad de explosión de ventas.

Sin embargo, lo novedoso de la propuesta llamó la atención de los medios, que todos los meses sacaban una nota nueva sobre Hollywood Dogs, dando una falsa sensación de éxito. Así, se acercó un representante de Pereira Aragón, el grupo dueño de Dandy, Guerrín y otros grandes nombres de la industria, con una propuesta para comprarles la marca.

Después de varias reuniones exitosas, el tío y principal inversor viajó a Buenos Aires para cerrar el trato. Habían acordado pedir u$s50.000 y un porcentaje de la empresa en el futuro. Pero saliéndose del libreto, y sin mediar palabra con los amigos, el tío decidió, en medio de la reunión, pedir u$s200.000 que, por supuesto, el grupo rechazó y ese fue el fin de la empresa.

El tiempo pasó y eventualmente otros jugadores del sector se acercaron a Pérez Zarlenga y lo convocaron para que se pusiera al frente de Williamsburg. El emprendedor, que supo pasarla mal, hoy piensa que nada del éxito que tuvo con este proyecto se hubiese logrado sin el fracaso que vivió con Hollywood Dogs.

Y con un curso en resiliencia que solo se puede aprender de las experiencias fallidas, Pérez Zarlenga ahora llevó adelante una exitosa estrategia de delivery para compensar las pérdidas que vinieron a consecuencia de la cuarentena y hasta lanzó una serie de marcas low cost de productos como pizzas, empanadas y sushi.

Mientras, los amigos que en sus inicios lo trataban de loco, hoy lo llaman para pedirle consejos para emprender.