Restaurantes piden una ley de emergencia

Fuente: IProfesional ~ El rubro ostenta un derrumbe histórico a partir de la pandemia. Los empresarios dan por descontado que los cierres incluso seguirán post cuarentena

Golpeada como pocas desde la irrupción de la pandemia, la gastronomía viene siendo una de las actividades que más sufre la baja de persianas en todo el país. En esa realidad común, Buenos Aires se ha consolidado como el epicentro del derrumbe de estos comercios con la caída de plazas emblemáticas y tradicionales. Desde La Parolaccia a Sottovoce, pasando por Ravello y Hong Kong Style, el aislamiento establecido a partir del Covid-19 multiplicó el cese de actividades y en el rubro nadie duda de que este sea el peor momento de los restaurantes desde que se tenga memoria.

Entidades como la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) ya cuentan con detalles de a cuánto asciende el derrumbe: 40 por ciento de la oferta gastronómica de la Ciudad, según indicaron voceros a iProfesional.

Dicho de otra forma, cerca de 3.200 restaurantes no volverán a abrir sus puertas. En términos de empleo, esto implica que el sector perdió cerca de 20.000 puestos de trabajo desde la segunda parte de marzo a este mes.

Es a partir de esta dramática situación que los empresarios de la actividad elevaron sendos pedidos al segmento político para que se dicte una ley que declare la emergencia nacional del sector. Esto motivó que, en las últimas semanas, al menos 10 proyectos -algunos presentados incluso por el oficialismo- arribaran al Congreso para empujar un auxilio financiero a la gastronomía.

La expectativa de todo el empresariado está puesta en la eventual aprobación de algunas de estas iniciativas. Restaurantes y bares solicitan, entre otros puntos, la entrega inmediata de ATP a todos los establecimientos, exención fiscal, suspensión de pagos de determinados impuestos, una prórroga en el pago de alquileres y el acceso inmediato a créditos a tasa cero con destino de capital de trabajo.

También reclaman la eliminación de todas las contribuciones patronales hasta tanto se retome la actividad normal y habitual, exención de VIA al turismo nacional, tomar a cuenta de Ganancias el gasto en turismo, eliminación de las comisiones de tarjetas de crédito por un año luego de la apertura y la exención del impuesto a los créditos y débitos bancarios.

En diálogo con iProfesional, Ariel Amoroso, presidente de la AHRCC, sostuvo que la ley de emergencia “es la última oportunidad para muchos restaurantes de poder seguir en pie, al menos por un tiempo más”.

“Están quebrando hasta los negocios históricos. Eso habla de que nadie en el sector tiene espalda para seguir aguantando una situación así. Entre los pedidos de la actividad también está que se fije una rebaja del IVA al 10,5 por ciento. Esto último, teniendo en cuenta que nuestro rubro hace una transformación de los productos, no somos un mero pasamanos como otros comercios”, dijo.

“Uno de los proyectos de ley lo presentó Matías Lammens (Ministro de Turismo). Prácticamente todo el arco político entiende que, junto con los hoteles, somos la actividad que recibió el mayor impacto con la cuarentena. Necesitamos esta ayuda de forma inmediata y como forma de parar de alguna manera la catarata de cierres”, añadió.

Amoroso comentó que la ley de emergencia debería regir por un plazo superior a la cuarentena en tanto, según su apreciación, la primera etapa de la salida del aislamiento también estará marcada por un consumo bajo.

“Cuando podamos reabrir el trabajo estará en el orden del 30 por ciento. Y vamos a seguir enfrentando costos altos en servicios e impuestos. El punto de equilibrio de los restaurantes se da a partir del 70 por ciento de ocupación de los salones“, explicó.

“En tanto el protocolo sanitario nos permitirá, por distanciamiento de mesas, armar salones con capacidad para el 40 o 50 por ciento de la clientela habitual, la vuelta para los que queden en pie también será con pérdida. Necesitamos una ayuda que nos permita, también, sortear los primeros meses de retorno”, agregó.

El Café Cortázar, restobar de prestigio enclavado en Palermo, es otro de los emprendimientos en peligro de cierre comercial.

Cierres emblemáticos

Como ya se dijo, el rubro de los restaurantes es uno de los más afectados por la pandemia. En ese contexto, el lunes se conoció que La Parolaccia y La Bistecca, dos marcas de peso pertenecientes a los hermanos Pablo y Federico Lore, avanzaron con el cierre de locales.

Pocos días, dejaron de operar dos restaurantes emblemáticos de Palermo: El Trapiche y El Rey del Vino.

En simultáneo, Sottovoce clausuró definitivamente su “filial” en Puerto Madero hace muy pocas semanas y sus dueños sólo mantienen en situación de eventual reapertura a la versión del restaurante en Recoleta. Y aumenta la incertidumbre en torno a TGI Fridays y Johnny B. Good, que desde el mes pasado ya dejaron de cumplir con el pago de salarios.

En Palermo, en tanto, la situación se observa incluso más complicada. El restaurante de parrillada y pastas Ravello -en la calle Honduras al 5906- también cerró sus puertas a raíz de la intensificación de la cuarentena. Y lo mismo ocurrió con Revuelta, que funcionaba dentro del Hotel Own -Gurruchaga 2121-.

Reducto de la comida asiática, el Hong Kong Style era un espacio muy recomendado por los chefs.

Dorian, un reconocido bar de Villa Pueyrredón -Salvador María del Carril y Artigas-, también cesó sus actividades a raíz del contexto de parálisis comercial.

Por el lado de los bares, en ese barrio acaba de cerrar Bad Toro -Honduras al 5000-, en torno a la plaza Serrano, y también Clara -Serrano 1595-, cuyos dueños colocaron en uno de los ventanales del comercio un cartel detallando que “fue imposible sostener el local con 80 días de cuarentena…”.

Ragnar Beer Pub y Valk Taproom son otros nombres que se suman a los emprendimientos que, en términos comerciales, cayeron con la pandemia.

Belgrano tiene en la baja de persianas del Hong Kong Style -Montañeses 2149- a su caso más emblemático. El punto gastronómico funcionaba en el Barrio Chino y sendos chefs de renombre lamentaron la pérdida de una auténtica referencia en términos de comida asiática.

San Telmo, en tanto, acumula cierres como el de los bares o pubs Chin Chin -Estados Unidos al 500-, Bar Bazul -San Lorenzo 328- y Debar -Defensa 502-.

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